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No me jubilaré nunca


Ayer compartí un grato tiempo de conversación con dos buenos amigos. Los dos han rebasado los setenta años. Ambos llevan muchos años trabajando, cada uno siguiendo su vocación. Ambos escriben y siguen publicando libros. No son best-sellers ni libros comerciales, son libros profundos, con alma, de esos que dejan poso y cuyos lectores valoran.

Y recojo de la conversación frases que fueron calando en mí, como lluvia de otoño tras un verano árido y sofocante.

No me jubilaré nunca.

A los setenta el hombre llega a su plenitud.

Me siento en plena forma. Con una lucidez y una serenidad como nunca.

No dejaré de trabajar mientras pueda, porque amo mi trabajo.

Seguirán al pie del cañón hasta la muerte. Como esos árboles añosos que no dejan de crecer y dar fruto. Las canas y las arrugas no son óbice. Lo que cuenta es esa fuerza, ese fuego, que los anima por dentro.

Salí de la conversación con el corazón alado. «Quiero ser como ellos.» Creo que es algo que podemos decir todos los escritores. No me jubilaré. Continuaré escribiendo, hasta que me muera. Mi plenitud es ahora, tenga la edad que tenga. Hoy es mejor que ayer. Y puede que mañana aún sea mejor.

¿Envejece la imaginación? ¿Caduca el deseo? ¿Muere la capacidad creadora? Quizás sí… pero no, por ahora.

La jubilación pudo ser un gran invento social. Pero para quienes trabajamos movidos por vocación, aunque legalmente estemos «retirados» y cobremos una pensión, la jubilación no existe. Nos jubilará la muerte. Mientras tanto, vivimos jubilosamente, recogiendo las rosas de cada día, como decía Ronsard, cantando la juventud que no es eterna. Porque hay algo en nosotros, así lo creo, que no envejece y sí, está llamado a ser eterno.

«No me jubilaré nunca.» 

Que la muerte nos encuentre de pie, con las botas puestas... y pluma en mano.

Un paseo por mis orígenes (también literarios)

Manuel Cuenya, escritor leonés y berciano (del pueblo de mis abuelos, Noceda), me ha entrevistado en el espacio "La Fragua Literaria", de la revista Ileon.

Ha sido una entrevista preciosa, que me ha llevado a mis orígenes, vitales y literarios, y a recordar algunos de los mejores momentos de mi infancia. Todo ello, de alguna manera, se ha reflejado después en mis libros...

Aquí podéis leer la entrevista entera (si tenéis curiosidad, vais a saber detalles de mi vida y de mi infancia que quizás no conocíais).

Y aquí, algunos fragmentos y el cuestionario breve final:

«León, para mí, es la patria de la infancia, donde me formé y crecí, y donde nació mi amor por la naturaleza, las letras y el arte. De León y Astorga tengo muy buenos recuerdos de las escuelas a donde fui (ambas públicas, Santa Marta y San Claudio), de los maestros, y de las amigas que hice allí...», rememora con cariño y a la vez morriña la creadora de Ciudad de estrellas, una novela que naciera como un cuento simbólico, con la que obtuviera el premio Minotauro 2011. Un galardón Internacional de Ciencia Ficción y Literatura Fantástica que le despertó muchas expectativas de cara al lanzamiento de su carrera literaria, pues Minotauro y el Grupo Planeta le hicieron una buena promoción de su libro, pero finalmente no le sirvió de mucho. No obstante, ha continuado escribiendo con pasión.

«Quizás la lección que he aprendido es que ni el éxito ni el fracaso deben ser determinantes para tu carrera de escritor. Si lo eres, lo eres. No necesitas el reconocimiento de nadie para seguir creando», afirma con rotundidad y lucidez Montse de Paz, que se siente satisfecha con Ciudad de estrellas porque es una metáfora de lo que es nuestro mundo o lo que puede llegar a ser, al menos en las grandes ciudades. 

Ciudad de estrellas, ambientada en una ciudad llamada Ziénaga, que se aparece con un cielo blanco durante el día y anaranjado durante la noche, nos hace recordar a dos novelas clave en la Literatura Fantástica y de Ciencia Ficción como son Un mundo feliz, de Huxley y 1984, de Orwell, dos distopías en las que ya estamos viviendo los seres humanos, bajo un control férreo y el yugo de lo artificial, de lo virtual, donde no existe la libertad, ni la espiritualidad, ni las emociones, apartados de la belleza y amorosidad que procura la Naturaleza.

«Un mundo o paraíso artificial y consumista, cerrado en sí mismo, donde se te ofrece todo en el plano material... Pero donde siempre viven personas con el alma hambrienta que buscan algo más y quieren romper las fronteras... Podría entenderse también como una moderna versión del mito de la caverna. O un relato iniciático y una novela de crecimiento, pues gira en torno a un personaje en busca de sí mismo. Y se puede leer como una reivindicación del mundo espiritual, del valor de la naturaleza y de la historia», sostiene esta licenciada en Filología Inglesa, que disfrutó mucho estudiando su carrera, pero que, desde muy jovencita, se ha dedicado de un modo profesional y vocacional a tareas humanitarias.

«Siempre me gustó leer, desde muy niña. Con siete años inventaba cuentos y los ilustraba a modo de cómic. Más tarde escribí otros relatos, siempre los dejaba a medias... Luego llegaron 'los años de silencio'. Aunque escribí mucho por motivos académicos y profesionales, jamás pasó por mi cabeza ser escritora ni dedicarme a la literatura. Hasta que, de pronto, surgió la inspiración. Fue una noche del verano 2004. Ese día apagué la tele ―no la he vuelto a ver más― y encendí mi ordenador, no para trabajar, sino para inventar. Empecé mi primera novela y ya no pude parar de escribir. Creo que algo que llevaba muy adentro surgió con una fuerza explosiva. Tardé un tiempo en asimilar lo que me sucedía. Pero desde entonces sé que no podré vivir un día sin escribir, al menos, unas pocas líneas... Han pasado quince años y sigo ahí», detalla la autora de La rosa de cuatro picos (historia inspirada en los maragatos, muchos de los cuales emigraron a América y fundaron colonias en Argentina como Carmen de Patagones, y aun en Uruguay), para quien escribir es como respirar, «escribir es vida». Y la escritura creativa es más que una forma de expresar lo que lleva adentro, porque asegura que todos tenemos algún talento artístico o creativo que necesitamos desplegar. Y el suyo es la palabra.

«No sé si a los demás les sirve de algo leer lo que escribo o no. Creo que en el mundo del arte el utilitarismo está fuera de lugar. ¿De qué sirve la belleza? Pero las cosas más inútiles también pueden convertirse en las más necesarias.»

Entrevista breve a Montse de Paz

«El consumismo, los medios de comunicación y las tecnologías se confabulan para que seamos una masa de robots distraídos y manipulables.»

¿Qué libro no dejarías de leer o leerías por segunda vez?

La 'Ilíada', 'Madame Bovary', 'Los hermanos Karamazov', 'El Señor de los Anillos', las 'Sonatas' de Valle Inclán. Y algunos libros de la Biblia.

Un personaje imprescindible en la literatura (o una persona en la vida).

¿En la literatura? Don Quijote.
¿En la vida? Jesús de Nazaret.

Un autor o autora insoportable (o un libro insoportable).

No lo sé... He leído libros que no he sido capaz de terminar, pero prefiero no mencionarlos. Todo autor, como persona y como creador, es respetable, aunque su obra no te guste.

Un rasgo que defina tu personalidad.

La fidelidad.

¿Qué cualidad prefieres en una persona?

Que sea capaz de apasionarse y entregarse.

¿Qué opinión te merece la política actual? ¿Y la sociedad?

La política: es un circo de poder, un 'Juego de Tronos' con guión malo y aburrido. Lo que debería ser una vocación de servicio a la sociedad se ha convertido en un feudalismo donde todos luchan contra todos por arrebatar un pedazo del botín. ¡Primitivo y penoso!

La sociedad: hay un enorme potencial. La gente no es tonta, la gente tiene sed de sentido, de vida, de crecimiento. Y tenemos más información y recursos que nunca. Pero al mismo tiempo hay una enorme desorientación y demasiados factores que nos adormecen y nos atontan. El consumismo, los medios de comunicación y las tecnologías se confabulan para que seamos una masa de robots distraídos y manipulables. Las ideologías de todo tipo hacen estragos en la mente. Vivimos sometidos al "pan y al circo" y pocos hacen el esfuerzo de despertar y salir de esa corriente. Aún y así personas despiertas, ¡haberlas, haylas! Esa es la esperanza.

¿Qué es lo que más te divierte en la vida?

¡Escribir! Y leer. Y caminar por la montaña, viajar, contemplar una obra de arte... Jugar con los niños. Y hablar con un buen amigo sobre temas que me apasionan.

¿Por qué escribes?

Es una necesidad vital: crear mundos, personajes y vidas que expresan de algún modo las inquietudes que llevo adentro, y compartirlas con los lectores.

¿Crees que las redes sociales, Facebook o Twitter, sirven para ejercitar tu estilo literario?

En mi caso no, porque no estoy presente en ellas. Supongo que si entrara, me ayudarían a condensar las ideas en pocas palabras... ¡Un buen ejercicio literario!

¿Cuáles son tus fuentes literarias a la hora de escribir?

En estos momentos, la historia y la Biblia. También me inspiran mis experiencias vitales y lecturas muy variadas, conferencias o conversaciones que he mantenido, reportajes... A veces, los sueños. Mis fuentes son una mezcla de todo ello y, como ves, no siempre son literarias.

¿Escribes o sigues algún blog con entusiasmo porque te parezca una herramienta literaria?

Hay blogs literarios muy buenos, pero no los sigo con regularidad. El mío lo voy actualizando, con no mucha frecuencia, quizás una o dos veces al mes. Empecé explicando mis experiencias a la hora de publicar los primeros libros, y luego he añadido toda clase de temas. Se centra en tres líneas: literatura, cómo llegar a publicar y una miscelánea (arte, experiencias, etc.)

Una frase que resuma tu modo de entender el mundo.

Todo existe por amor, y está llamado al amor.
(Aunque cueste verlo.)

Nota: la foto de Noceda vista desde la sierra es gentileza de Roberto González Santalla.

La vida

La vida es bonita.

Lo dice una señora de ochenta años, enferma del corazón, que vive sola y se levanta cada día con esfuerzo, capeando los dolores que aquejan su cuerpo.

La vida es bonita, dice.

Y le brillan los ojos. Sus hijos viven lejos, ocupados con trabajos y niños. Camina despacio por la calle, con su abrigo y un pañuelo de seda al cuello. Lleva pendientes y se maquilla con discreción.

Si algún día no vengo, es que me he muerto, le dice al cura de su parroquia. Ya me diréis una misa. Sonríe. Pero no quiero morirme todavía.

¡La vida es bonita!

Historia de una tribu

A todos mis amigos tribales... y de otras tribus. 


Érase una vez un grupo de locos amantes de las palabras. Estaban siempre hambrientos y devoraban con fruición cuantos libros caían en sus manos.

Un día, estos locos se encontraron en un foro literario, donde dieron rienda suelta a su desmedida prosofagia, y de donde salieron cientos de relatos, coloquios, debates… y ¡hasta fundaron una revista! 

La revista llegó a su mayoría de edad. ¡18 números! Luego el foro cerró… Toda historia tiene su cara, y su cruz. Pero algunos miembros de la variopinta tribu decidieron que había que inventar algo nuevo.

Celebraron cónclave en cierto archipiélago de islas que no aparecen en los mapas corrientes… Allí, entre selvas y cumbres humeantes, se toparon con un mono gracioso y saltarín que les inspiró la malévola idea.

De allí salieron dos criaturas más: una de muerte, y otra de miedo. ¡Estaban llenas de vida! Abrieron las alas y, cual dragones, elevaron el vuelo sobre la jungla amazónica, donde acabaron encontrando guarida tras planear sobre los cinco continentes.

Monki el mono sabio continuó haciendo de las suyas, y así es como la tribu, por puro amor al arte (¿puede hacerse arte sin amor?) parió otra criaturita tan entrañable como los Clicks de Famóbil de nuestra tierna infancia: ¿fue el último regalo?

Todo en esta vida acaba, los años pasan y cada loco con su tema. Los miembros de la tribu abandonaron su refugio en las islas y se dispersaron navegando por el mundo. Pero las letras no mueren, las amistades laten como brasas en la ceniza y las adicciones… tampoco se apagan fácilmente. Los prosófagos siguen devorando libros ―tanto en papel como en pantalla― y, quién sabe, quizás un día vuelvan a reencontrarse en las islas, para contarse sus aventuras y, a lo mejor, engendrar otro dragón alado, con hojas de papel o sin ellas, pero con muchas, muchas palabras titilando entre sus escamas. Monki les estará esperando.

 

3 de diciembre de 1946

Sé que me salgo de tema. Pero en literatura continuamente estamos hablando de engendrar, parir, gestar, dar a luz... ¿Qué es la literatura, que es el arte, sino una forma de maternidad? De otro modo, sí. Pero no deja de ser una cuestión de vida... y de lucha encarnizada contra la muerte y la fugacidad.

Y como es una cuestión de vida, y de maternidad, hoy quiero dedicar esta entrada a la mujer que hizo posible que yo estuviera en este mundo. Una parte de ella está en mis letras, seguro.

Desafiante ante la vida. Con su hermano Jaime (1948).

3 de diciembre de 1946


Ese día nació una niña nació en el seno de una familia emprendedora, en un pueblo de la Cataluña profunda, a los pies de una montaña santa. Le pusieron el nombre de otra montaña santa, el nombre de su madre y el nombre que llevo yo. Ese día, una parte de mí también empezó a vivir.

En realidad, fue antes. Tal vez el 3 de febrero de 1946. Cuando esa niña fue engendrada, en su cuerpo se empezaron a formar miles de pequeñas células semilla, una de las cuales sería parte de mí.

Estoy de fiesta, porque en un día como hoy nació mi madre. Una niña destinada a ser una perfecta ama de casa, pero que se atrevió a sacudirse la tradición de encima y se aventuró a estudiar, trabajar, iniciar una carrera y labrarse su futuro. Una chica demasiado seria para tener novios de baile y veraneo, pero que encontró, muy joven, al único y enorme amor de su vida. Un amor del que hoy continúa tan enamorada como hace más de cincuenta años… Lo sé porque lo veo en sus ojos, cuando mira a mi padre. Como todo matrimonio añejo, a veces discuten. Pero lo que veo en su mirada me dice otra cosa.

En un día como hoy nació una mujer que ha sido artista, obrera, esposa y madre de familia numerosa. Aprendiz diligente y maestra de muchos. Disciplinada y a la vez creativa. Una mujer que, por encima de todo, ha sido valiente, y muy amada. Una mujer que un día pudo escribir: «He hecho todo lo que he querido». Y lo ha hecho, a veces, contra viento y marea.

Mi madre es hermosa. Hermosa a pesar del paso del tiempo. Y fuerte, pese a las fragilidades de la edad. Fuerte porque elige sonreír. Fuerte porque elige siempre la mejor parte, de las personas y de las cosas. Fuerte porque, entre las luces y las sombras de la vida, hace como las plantas, que tanto ama y tan bien sabe cuidar: siempre se alarga hacia la luz. Con el paso de los años todos declinamos. Perdemos fuerza, perdemos memoria y a veces también perdemos los proyectos. Pero hay algo en lo que siempre podemos crecer. Y mi madre, en ese algo ―que es lo más importante, a fin de cuentas―, ha elegido crecer. Seguirá ofreciendo flores, como los viejos almendros, hasta el final.

¡Gracias!


En 1968. Y al lado, Navidad 1970, conmigo en brazos.

Fantasmas

1 de noviembre. Media humanidad, o quizás más, celebra hoy la fiesta de Halloween. Quizás sin saber muy bien qué celebra, o qué sentido tiene esta efeméride tan folclórica y a la vez comercial. Si dejamos aparte las calabazas y los disfraces, las películas de miedo, las máscaras terroríficas y las velas entre telarañas sintéticas, atisbamos en el Halloween un significado más trascendental. Ya sea el sentido cristiano de Todos los Santos (que es lo que significa precisamente la palabra Halloween, en inglés), o la evocación pagana del céltico Samhain, esta es la fiesta de la vida latente, de la muerte que no es un final, sino el preludio de un nuevo comienzo, el umbral de otra vida que se abre camino en la oscuridad.

Halloween es la fiesta del medio otoño, cuando los días decrecen y la naturaleza ―al menos en el hemisferio norte― declina y las hojas caen. Inaugura un mes de difuntos y de recuerdos, un mes de recogerse en casa y acurrucarse bajo una manta, en el sofá o en la cama, mientras el viento y la lluvia caen y los vientos anuncian la llegada del invierno. Sí, noviembre es el mes del Winter is coming. Un buen mes para empezar a meditar. Un buen mes, por qué no, para empezar otra novela.

El otro día pregunté a un grupo de niños qué creían que significaba esta fiesta. ¡La muerte!, exclamaron varios de ellos, sin vacilar. El miedo, dijo algún otro, con la boca pequeña. Muerte y miedo. Nos asustan tanto… ¡pero nos atraen tanto! La literatura y el arte nos hablan de la fascinación vertiginosa que la muerte ejerce sobre el ser humano. Quizás porque es un límite, una frontera hacia lo desconocido. Y toda frontera siempre ha sido un territorio de nadie y de todos, una patria sin nombre que a todos fascina y a la vez intimida.

Muerte, miedo, fantasmas. Muertos que viven, o que jamás murieron del todo. Los niños son tan amantes como los adultos de los relatos de miedo. Yo también lo fui, aunque me aterraban. Mi padre nos explicaba que, en esta época del año, mi abuela y otras mujeres del pueblo contaban al amor de la cocina cuentos de ánimas y aparecidos, con tal viveza y detalle, que a todos se les ponía la piel de gallina. ¡Después, qué difícil era salir de la confortable cocina y aventurarse por los pasillos, gélidos y oscuros, para ir a dormir! Pegar ojo, tras escuchar esos relatos, era tarea poco menos que imposible.

Mi primer cuento, o al menos el primero que recuerdo haber escrito, con siete años, fue un cuento de fantasmas. Mejor dicho, de un fantasma… y una princesa. Lo conservo, como pequeño tesoro, en un archivador, y me he permitido escanearlo y comentarlo. En los enlaces de abajo podréis verlo. Lo «publiqué» en hojas de libreta blancas (hoy ya no lo son) y en formato cómic, como podréis ver. Con «intermedio para la publicidad» incluido, en el que me recreé con mis diseños de vestidos de bailes y fiestas. La moda y la belleza me gustaban tanto como la lectura, en aquel entonces.

La princesa y el fantasma. ¿Un fantasma aterrador que secuestra a una princesa indefensa? ¡No! Al revés: un fantasma que intenta asustar a todo el personal del castillo, pero que se topa con una princesa rebelde que no sólo lo persigue, sino que… ¡lo salva! Lo salva y lo devuelve a su forma humana original, perdida por obra y arte de un malvado brujo. El final del cuento se extravió, pero lo recuerdo bien porque lo dibujé, y esta vez sí que caí en el tópico del final en boda. «Y comieron perdices y fueron felices».

¿Reminiscencias de los mitos antiguos, donde la diosa Ishtar desciende a los infiernos para rescatar a su amado? A mis siete años jamás había oído estas leyendas. Pero quizás el inconsciente colectivo se agitó a través del subsuelo de la literatura universal… y alcanzó la imaginación de una colegiala de siete años que empezaba a inventar sus propios cuentos.  

Lo comparto. Espero, al menos, arrancaros una sonrisa ante la ingenuidad del relato, la minuciosidad de algunos dibujos y las faltas de ortografía recurrentes, como ese… «¿As oído?», ante el «majestuoso» grito que resuena sobre el lago.

 


Aquí el inicio: un comienzo perfecto in media res con planteamiento y nudo... Observen la reacción de la criada que sale corriendo, y el detalle del príncipe (a la izquierda, con un hermanito bebé en brazos).


Vean el detalle de las flores y las ventanas... ¡Un castillo muy hogareño! Y el curioso emblema que el fantasma exhibe colgado a la espalda, con  toda pompa.


La princesa se desvela... ¿quién será que está a la puerta?


Recorre el palacio en camisón, vela en mano. ¿Será el fantasma?


Lo busca y no lo encuentra. Se acerca al lago... entre las aguas asoma.


Siempre hay un aguafiestas. ¿quién duerme con la princesa, en su misma cama y habitación? ¡El hermano antipático! No, no piensen mal... Para mí, en aquellos tiempos, compartir cama con un hermano (o hermana) era lo más normal del mundo, cuando dormíamos en la casa de mis abuelos. Miren el detalle de las dos mesitas de noche.


El hermano va en busca de su hermana cazafantasmas...


¡Qué broncón! Justo cuando ella iba a lanzarse al agua...


Sin comentarios.


¡Y no lo vuelvas a hacer!


¡Pausa para la publicidad! Aquí, modelos de baile cortos...


¡Y los largos de gala!


Continúa el relato. ¡Acusica Barrabás, al infierno irás! 
(Y hablando de infiernos y diablos, ¿han reparado en el personaje que asoma en el reverso de la hoja? ¿Saben quién es?)


La reina, muy justa ella, quiere comprobar la culpabilidad de su hija. Obsérvese el cuadro exótico: como una fumadora de opio, la princesa hace burbujas de jabón en una especie de palio oriental... ¿De dónde sacaría esa idea?


Conversación trascendental entre madre e hija.  Yo sólo quería hacer el bien...


Segunda noche. La princesa piensa salirse con la suya. Haré el bien descubriendo al "fantasmito".


¡Segundo intento!


Llega al lago y... 


Avanzando por el mundo subacuático.



«Aquel majestuoso grito despertó al castillo entero...»



También los prisioneros, en su mazmorra, lo oyen. ¿Parecen salidos de una sesión de bellydance? 
Son cautivos moros... 


La reina está desolada. ¡Su hija ha desaparecido! De poco sirven los tibios consuelos del rey y la criada.


Una esclava mora se ofrece a ir a buscar a la princesa. El rey se muestra muy tolerante: ¡le da tres oportunidades! Si falla... le cortará la cabeza. Véase el detalle de la criada barriendo, dulcemente sumida en su quehacer.


La esclava sabe dónde buscar. ¡Se lanza directa al lago! Las babuchas salen volando...


Y avanza en las profundidades acuáticas... Esto fue un hilo argumental inesperado que se rompe aquí. ¡Un agujero en la trama! La prisionera que quiere salvar a su ama...¿Qué historia hubiera nacido de haberlo seguido?


¡La princesa se enfrenta al fantasma! ¿Voy a permitir que asustes a los míos?


He aquí que el fantasma salió literato. 
¿Podéis leer su misiva, siguiendo el orden (1) y (2)?


¡Reencuentro feliz! 

... 

The End

Si habéis llegado hasta aquí, en esta entrada inusualmente larga y cargada de imágenes, habréis visto uno de mis primeros relatos inventados. De aquí surge mi vocación literaria, aunque, como el río Guadiana, discurrió por cauces ocultos y subterráneos durante décadas, hasta resurgir, cierta noche de agosto del año 2004... Pero esa es otra historia.

Mis blogs


¿Alguna vez te has sentido como uno de esos robles centenarios, de amplia copa y que echan ramas en todas direcciones? ¿Has notado cómo un torrente de energía te recorre y necesitas dispersarla hacia todas partes?

Hay personas centradas que labran su camino por la vida y alcanzan todo cuanto se proponen. Y otras, como yo, y quizás como tú, lector, que irradiamos nuestra creatividad de forma fluctuante y caótica. La disciplina nos ayuda, pero a veces no podemos domesticar nuestros impulsos. La imaginación se sacude las riendas una y otra vez…

¿Te has sentido alguna vez así?

Lo cierto es que, si quieres enfocar tu carrera, como escritor, como artista o como profesional de lo que sea, necesitas encauzar tu creatividad. Necesitas disciplina. Y necesitas orden. Si quieres conseguir un objetivo centrarte es esencial. Una flecha no puede apuntar a dos blancos a la vez.

Mientras pienso qué hacer, cómo dejarme ayudar y hacia qué diana apuntar, en esta entrada voy a exponer todos mis blogs. Un reflejo de mis múltiples intereses… y de mi dispersión intelectual y creativa.

Ahí están, incluso los que permanecen desiertos y olvidados, porque no los abrí pensando en nadie más que en mí misma, sin un interés especial por que fueran leídos. Curiosamente, uno de estos es el que cuenta con más visitas.

Allá van.

Mi primer blog, abierto poco después de entrar en los foros literarios, donde colgué muchos de mis cuentos: Leyendo bajo el arce.

Mi segundo blog (este), donde empecé explicando mis peripecias como escritora novel que quiere publicar y lo consigue… y he acabado escribiendo de todo, una miscelánea enfocada más bien en literatura. Andanzas de una escritora.

Mi tercer blog, sobre mi primera novela publicada y los comentarios que recibió, incluido vídeo de youtube de una lectora entusiasta: Estirpe Salvaje.

Mi cuarto blog no tiene que ver con las letras, sino con la música. Es una recopilación de las «músicas guapas» que me han marcado y que de tanto en tanto me gusta escuchar por YouTube. Otro cóctel que solo abrí para uso personal: El rincón de la gramola.

Este blog lo abrí para mantener en contacto una red de más de ochocientas personas que realizaron mis cursos de gestión de ONG. Durante un tiempo muy activo y frecuentado, hoy… ahí está. El anillo solidario.

Otro blog sobre la actividad de la fundación en la que colaboro, ARSIS. El blog de ARSIS.

Séptimo blog. Lo abrí para dar curso a mi afición por la Biblia y anotar todo cuanto se me ocurría a partir de los libros y cursos que he realizado sobre el tema. Apuntes de Biblia (récord de visitas en algunas entradas, incluidas descargas de los PowerPoints).

Siguiendo con el tema espiritual, este es uno de mis blogs más antiguos, donde he colgado todo tipo de escritos, incluidos algunos de los que luego fueron publicados en el libro Mujeres de Dios. Mujer y espiritualidad.

El blog de mi novela El heredero del clan. Durante un tiempo, colgué algunas entradas sobre el mundo vikingo. Si tuviera tiempo y ganas, ¡podría colgar muchas más!

El blog de mi novela premiada Ciudad sin estrellas.

Este es un blog «filosófico», muy simple y casi para escolares pero, al parecer, útil para los navegantes que dan con él: Apuntes de filosofía occidental.

Finalmente, abrí este blog sobre el tema de mi último libro publicado por cuenta ajena, Digerir la vida. Sobre mi experiencia y lo que he aprendido para lograr tener… ¡buenas digestiones!

Alguien podría pensar que con todo este lío me paso la vida blogueando, pero no es así. Sigo escribiendo libros (entre uno y dos nuevos al año), reescribiendo los antiguos (espero irlos publicando) y ayudando a otras personas con sus escritos, además de mi trabajo. Los blogs son la menor de mis tareas literarias, aunque quizás en el futuro esto cambie…

Quizás debería abrir una página grandota, algo así como una web de autora polifacética y unificar todos mis temas en un solo espacio… ¿O seguir manteniendo mis diversidades aparte? ¿U olvidarme de todo y empezar algo nuevo? ¿Qué pensáis?

¡Se agradecen los consejos!

Azul sobre negro


Azul sobre negro. Así se titula el último libro que he leído de Javier Portabella Bosch. Hace apenas unos días falleció y me he quedado triste al saber su muerte súbita, porque hubiera deseado comentarle mis impresiones sobre esta novela, como solíamos hacer…

Javier era un buen amigo y escritor por afición, con el que compartimos escritos, borradores de novelas, cuentos, conversaciones literarias y sobre mil temas… Era, también, un hombre solidario con valores humanos. Durante varios años colaboró en mi fundación, ARSIS, como profesor voluntario de alfabetización de adultos, y dejó un recuerdo imborrable en sus alumnos. Tenía una creatividad y una paciencia inagotables.

Javier también amaba la historia. Ya jubilado hizo la licenciatura de Humanidades en la Universitat Oberta de Catalunya, y no dejaba de escribir. Tengo a medio leer otro libro suyo, indispensable para todos aquellos que queremos recordar lo que estudiamos en nuestros años de colegio y Bachillerato: un repaso a la historia de España, con pluma ágil y pinceladas de humor, haciendo gala de sus enormes conocimientos y a la vez de su amenidad para narrar.

Ese fino humor de gentleman inglés es algo que asoma en todos sus escritos. Javier era un caballero, tenía ramalazos románticos, nobleza, sinceridad y un toque de picardía alegre y desenfadada. Amaba la vida tanto como la historia. He conocido a pocas personas que hayan muerto con la mente tan llena de proyectos y con ganas de aprender.

Esta entrada es un pequeño homenaje a un buen amigo. Gracias, Javier, por habernos dejado tantas cosas buenas. Además del recuerdo quedan tus libros, páginas inmortales, accesibles para todo el mundo desde la Red. Como tantos otros talentos, no encontraste editorial para publicar por cuenta ajena y buscaste alternativas. ¡Menos mal que no quisiste dejar tus tesoros escondidos en un cajón! Ahora podemos seguir disfrutándolos.

Y recordándote. Azul sobre negro. Te has ido volando sobre el negro de la tinta, de las letras que amabas, hacia ese azul infinito, más profundo que las aguas de Corfú, donde las palabras nunca mueren.

  

       


Obras de Javier Portabella Bosch








Reencuentros con la Historia (para iniciados y olvidadizos)

Mi pequeña librería... ¡Feliz Día del Libro y la Rosa!

Como no podré estar en la calle, hoy expongo mi pequeño puesto de libros aquí, y ofrezco a los lectores del blog un regalo para celebrar el día del libro y la rosa. A los 10 primeros que me escriban, les enviaré gratis el libro de mi colección que prefieran (en versión impresa).

Que disfrutéis de muchas horas de lecturas, de sol y de rosas...

NOVELAS y FICCIÓN

Estirpe salvaje. Una aventura de supervivencia y una historia de superación personal y heroísmo. Fantasía épica juvenil. Publicada por Espasa en 2008. Se puede adquirir en Amazon aquí.



El heredero del clan. Amor y guerra, exploración y conquista en el país de los fiordos. Fantasía épica (o una versión moderna de una saga nórdica, a mi estilo). Publicada por Espasa en 2011. Disponible en Amazon aquí.

Ciudad sin estrellas. En una metrópoli del futuro, autosuficiente y opulenta, un joven rebelde se atreve a cruzar los límites y explorar el inhóspito territorio que todos creen un desierto. Distopía futurista. Premio Minotauro 2011. Lo encontrarás en Amazon, en tapa dura o edición de bolsillo. Si me lo pides por e-mail, te envío un ejemplar de regalo, dedicado.







Sal y Canela, relatos con sabores varios. Desde África a la antigua Persia, desde la prehistoria hasta un imperio del futuro; lluvia en la meseta y libertad tras los barrotes… Drama y humor, dulce y salado. Publicado en Amazon.






NO FICCIÓN 


Mujeres de Dios. ¿Qué podemos aprender de Eva, Sara, Miriam, Judit, Ester, Débora… o de las mujeres del Nuevo Testamento? Una visión personal de las mujeres de la Biblia. Publicado por Mensajero. Lo encontraréis en librerías y en Amazon, también en versión Kindle.



Cómo curar los sentimientos negativos. Transforma tus pasiones en sentimientos positivos que te ayuden, a ti y a los demás. Publicado por Doss Ediciones. Disponible en Amazon, o escribiendo a la autora.




Eres una reina. Un libro de autoayuda diferente, basado en una sólida espiritualidad. Publicado en Create Space (Amazon). Versión Kindle y en papel. Ver más aquí.




Digerir la vida. Cómo las malas digestiones me enseñaron a cuidar de mi salud, a dejarme querer y a digerir algo más que el alimento… ¡la vida! Publicado por Plataforma Editorial.








Tengo más libros. Si os apetece curiosear en Amazon, estos son todos los títulos que hay disponibles (algunos son antologías en las que he participado, y hay dos en las que simplemente he escrito el prólogo).

¡Feliz día del libro y la rosa!