Feliz Navidad

A todos los amigos, navegantes y compañeros escritores que paséis por este blog, ¡Feliz Navidad! Este año os felicito con algunos cánticos de Hildegarda de Bingen, apodada la sibila del Rin, escritora, compositora, mística y una de las intelectuales más brillantes de su época, en pleno Medioevo europeo.

Leyendas de la caverna profunda

Javier, amigo amante de las letras y de espíritu solidario, se ha lanzado a la aventura de publicar una antología, Leyendas de la caverna profunda, y ponerla a la venta para ayudar a una buena causa, la ONG Save the Children. He tenido el gusto de colaborar con uno de mis cuentos y de compartir con él la alegría de ver su sueño hecho realidad. Gracias por contar conmigo, Javier. ¡Y felicidades!

Quienes queráis descargar la antología podéis clicar en esta web. Este es el cartel publicitario:



Concurso Story Cubes de la revista Token

A todos los amigos, visitantes y navegantes que os topéis con este blog: desde la Revista Token se ha organizado un concurso de micro-relatos al que estáis invitados a participar. 

¿Condiciones? Incluir en el relato los elementos que aparecen en esta tirada de dados Story Cube
Las bases las encontraréis aquí.

¡El plazo termina el día 9 de diciembre! Si queréis participar, poned la imaginación en marcha. :) En nuestras kedadas de Barcelona venimos ejercitándonos con los dados mágicos y nos resulta un ejercicio de lo más desafiante. 



La gloria de la carne

Esta entrada de hoy no trata de literatura, sino de pintura. Arte, al fin...

Hace unos meses estuve en Madrid y aproveché para ir al Museo del Prado. Hacía muchos años que no lo visitaba y me detuve en pocas salas para admirar ciertas obras ante las que pasé un tiempo breve e intenso, silencioso, dejando que las imágenes me hablaran.

Ese día me impactó como nunca la sala de Rubens. Conocía todos los cuadros expuestos, pero no los recordaba tal como los vi: inmensos, rebosantes de luz y de color, suntuosos, radiantes. Fiesta donde reina el alborozo y la desmesura. Y unas palabras me vinieron a la mente: ¡la gloria de la carne!

Sí, la gloria de la carne estallaba en esos cuerpos carnosos, dúctiles, luminosos y rebosantes. Cuerpos femeninos que una mirada facilona y superficial tacharía de orondas señoras de espléndida celulitis, o de suculentas ternuras escondidas. «Los cánones del pasado». Pero hay más que carne ahí, hay más que un ideal de belleza bárbaro y desfasado; hay un gozo exultante, expansivo, hermoso, divino. Una alegría rotunda y encarnada que me lleva a pensar si esos cuerpos magnificentes no serán una imagen nítida del espíritu.

¿Puede la carne gloriosa ser espejo del espíritu inmortal? ¿Puede esa grasa que se torna gracia convertirse en un símbolo de la psique indomable que no conoce bridas ni corsés? ¿Puede el cuerpo, frágil, efímero, corruptible, ser más que una morada pasajera del alma y convertirse en su voz, en su rostro, en su expresión más bella? ¿No será esta corporeidad humana el mejor instrumento para expresar la vida divina, infinita, sedienta de inmortalidad y de plenitud? El cuerpo, lejos de ser la prisión del alma, ¿no será su mensajero, sus alas, su cáliz precioso, aunque perecedero?

Hay algo de eterno en esos cuerpos tan carnales, tan terrestres, rebosantes de sensualidad y gozo de vivir. Tal vez los filósofos medievales o los místicos del Barroco, no cautivos de un pensamiento esquizofrénico y mutilado, lo comprenderían mejor. Pero hoy, en pleno siglo XXI, la belleza desbordante de Helena Rubens sigue hablándonos, sigue apelando a nuestros sentidos y provocando a nuestra razón.

Salí con las imágenes danzando en mi memoria y un remolino de sensaciones e ideas bullendo. Y yo, que soy una amante del clasicismo y la esbeltez, ex aprendiz de escuálida, di gracias a Dios por esa poca “gloria de la carne” que persiste alrededor de mis muslos y mis nalgas, a pesar de los ejercicios cuartelarios a que la someto y a pesar de las cremas inútiles en las que, creo, no voy a gastarme un euro más.

Si alguien vive en Madrid o cae por ahí, escápese al Museo del Prado y vaya a la sala de Rubens. Porque las fotos nunca dicen la verdad. A la gloria de la carne hay que verla en vivo y en directo, en sus dimensiones, su volumen y su color, como queriendo reventar el lienzo y arrojarse impúdicamente a nuestros brazos.




Cosas que nunca confesé...


Cuando comencé a frecuentar los foros literarios de la Red, recuerdo que uno de los primeros asiduos que llamó mi atención fue Boris. Boris Rudeiko, nick de Manuel Navarro Seva, se distinguía entre los demás colegas por dos cosas: por su gentileza y sensatez ―un auténtico caballero― y por la calidad y originalidad de sus relatos. Estas primeras impresiones las he podido corroborar durante los años que hace que lo conozco, y más aún a partir de nuestra colaboración en la redacción de Prosofagia. Así que, cuando nos comunicó que había publicado una colección de sus cuentos en Amazon, de inmediato me hice con ella. Para saborearlos de nuevo, recordando los tiempos en que comentábamos nuestros escritos en los foros, con críticas y correcciones incluidas.

Hoy los releo, impecables en ese estilo tan propio de Boris: sobrio y preciso, certero en los detalles, capaz de decir muchísimo con las palabras mínimas y justas.

Alguien dijo que los artistas, más que crear belleza, la descubren en la realidad que les rodea. Del mismo modo podríamos decir que un buen escritor, más que crear ficción, descubre ficciones y fantasía en el mundo cotidiano. Así es la prosa de Boris. Capaz de hacernos ver la realidad con otros ojos y descubrirnos la magia en una mirada, en el banco de un parque, en una barra de pan o en una taza de café. Capaz de hacernos asomar a un mundo insondable e incierto bajo la tez de las cosas.

Muchos de los relatos de Boris parten de ambientes y situaciones que nos resultan familiares y ordinarias. Pero nos llevan mucho más allá. Cuando el lector termina de leer el cuento, nunca se queda como estaba. Puede terminar inquieto, desconcertado, intrigado o pensativo. Pero nunca indiferente. Boris tiene otra virtud: la de desvelar emociones, anhelos y deseos sin echar mano, jamás, del sentimentalismo fácil. Si tuviera que definir su prosa, su estilo, sus temas…, la sustancia que compone sus relatos, quizás destacaría dos rasgos: una belleza minimalista, sobria, nítida y una profunda humanidad.

Pero sobran palabras. Lo mejor que puedo añadir es: ¡leedlo!
Aquí podréis descargar el libro completo: Cosas que nunca confesé a nadie.


Autoeditar, co-editar, debate servido

Enlazo a este artículo de Jordi Sierra i Fabra, que para mí no tiene desperdicio. Lean y lean también el debate y las aportaciones de quienes comentan. Por mi parte, conozco las tres experiencias: auto-editar, co-editar y ser publicada por editoriales externas. Cada experiencia es distinta y responde a diferentes expectativas. Pero no voy a exponer aquí mi opinión, de momento. El artículo está publicado en la revista de literatura juvenil El Tiramilla, un espacio estupendo y recomendable para visitar. Este es el enlace:

Prosofagia 16 - ¡Salió a la luz!


Hoy os invito a adentraros en las páginas del último número de la revista Prosofagia. En ella encontraréis...

- artículos útiles para escribir bien, como el dedicado a laísmo, loísmo y leísmo, en la sección "Sea un buen albañil",
- entrevista en exclusiva a Pepe Martínez de Sousa, autoridad internacional en ortotipografía que se atreve a desafiar a la misma RAE,
- una visita a casa de Fernando Arrabal, en París, contada por una de sus invitadas, en vivo y en directo,
- entrevista a Ángela Vallvey, escritora y comunicadora premiada y polifacética,
- "Prosofagia reloaded", o de cómo en la revista fusionamos letras e imagen,
- y más: cuentos, poesía, diarios de viajes, teoría literaria...

Aquí tenéis el enlace: http://www.prosofagia.com/2012/09/revista-literaria-prosofagia-n.html
Se puede leer on line o descargar en pdf.

Además, os animo a explorar el blog de la revista, donde podréis leer algunos artículos de números anteriores maquetados para leer en la web, recuperar números antiguos, buscar autores y contenidos en su índice... También podéis haceros seguidores y así estar al día de las novedades.

¡Abrí un nuevo blog!

Se lo debía a mi última novela. Para los lectores, aficionados y curiosos por saber más, acabo de abrir un nuevo blog dedicado a El heredero del clan y al mundo vikingo en general, donde iré subiendo, además de reseñas del libro, entradas sobre temas que os pueden interesar. Está recién inaugurado, así que todavía falta mucho por añadir. ¡Espero vuestras visitas, comentarios y sugerencias!  
Aquí tenéis la dirección: http://elherederodelclan.blogspot.com

Ocho años ha

Hace unos días me escribió un lector, de estos fieles y cariñosos que, de tanto en tanto, dan señales de vida y te recuerdan que están ahí, esperando noticias. En atención a él, y quizás a otros que también esperéis novedades en el blog, escribo esta entrada.

Y aprovecho que hoy, 28 de agosto, es mi “aniversario” como escritora. Hace ocho años que en un día como hoy ―una noche calurosa de final de verano― empecé a escribir mi primera novela. Desde entonces ha llovido mucho y he publicado cinco libros: tres novelas y dos pequeños ensayos. Pero quizás lo más importante no es lo que he publicado, sino lo que he aprendido en todo este tiempo. Además de escribir novelas, he escrito un montón de cuentos, he vivido experiencias muy enriquecedoras en varios foros literarios, he hecho amigos estupendos, de esos que quieres conservar toda la vida, y, como escritora, me parece que he aprendido unas cuantas cosas que no sabía cuando me inicié. A base de trabajo, tropiezos y algún que otro momento de triunfo, creo que he madurado, al menos un poco, y he aprendido a canalizar mejor mis impulsos creativos.

Pero voy al grano, a la pregunta que me hace este lector. ¿Qué estás haciendo ahora? Pues ahora mismo estoy escribiendo otra novela. Una novela algo distinta a todas las que he escrito porque, por primera vez, me he tenido que documentar sobre ciertas culturas y periodos históricos de la antigüedad para poder escribirla. No es una novela histórica, exactamente. La verdad es que no sabría cómo definirla. Pero me ha obligado a estudiar dos materias que me apasionan: historia y teología. Así que estoy disfrutando doblemente. Por ahora no diré más. El “bebé” se está gestando…

¿Más cosas? Muchos me preguntáis por la segunda parte de Ciudad sin estrellas y… ¡de Estirpe Salvaje! Pues sí, parece mentira, pero mi primera novela, la que yo consideraba más inmadura, sumando y restando es la que mejores críticas ha recibido y la que más expectativas ha despertado, que yo sepa, entre los lectores. Aún ahora recibo algunos mensajes y comentarios sobre ella. Bien. De ambas novelas ya he escrito las segundas partes. La de Estirpe la escribí hace años. La de Ciudad la terminé el año pasado por estas fechas. Ambas están en manos de las editoriales. Esperando, imagino, el resultado de los informes de lectura y el momento más propicio para poder entrar en un calendario de publicaciones. Así que, por ahora, toca tener paciencia y esperar.

¿Algo más? Pues, como algunos ya sabéis, mis primeras novelas son tres tochazos que forman una trilogía, y de esta surgen todas las demás novelas épicas que he escrito. Durante el último año he estado reescribiendo la primera de las tres. Ha sido una experiencia curiosa: dura por un lado, desafiante por otro y, finalmente, satisfactoria. El resultado ha sido otra novela, diferente de la primera, aunque se basa en el mismo argumento. Digamos que es la misma historia contada de otra manera. Y esto, para mí, ha sido un ejercicio literario de primera, porque me ha obligado a revisar mucho y a ser crítica conmigo misma.

¿Proyectos de futuro? Pues también los tengo. Varias novelas en mente, además de los “deberes” que ahora mismo llevo entre manos. Pero quizás sea demasiado prematuro hablar de esto.

Gracias a los más de ciento diez seguidores de este blog. Nunca pensé llegar siquiera a cien… Gracias a los que habéis leído alguno de mis libros e incluso lo habéis comentado en vuestros blogs o páginas web. Ojalá lo que encontréis aquí os sea de ayuda y de inspiración. Aunque imagino que de esta última cualidad andáis más que sobrados.

Muere un maestro


El autor que elevó la ciencia ficción a cumbres literarias, el que nos hizo pasear por Marte y sentir su atmosfera con la familiaridad con que contemplamos los paisajes de nuestra infancia, el que nucleó su ficción sobre las relaciones humanas, por encima de las especulaciones filosóficas y políticas…, murió el 6 de junio en Los Angeles, a los 91 años de edad.
Aquí está la crónica en Los Angeles Times:
Extraigo unos párrafos (traducción casera):
«Autor de más de 27 novelas y colecciones de relatos cortos ―los más famosos Crónicas marcianas y Fahrenheit 451― […] Bradbury ha sido considerado como el autor que ha elevado la reputación a menudo desprestigiada de la ciencia ficción.
[…] Buena parte de la popularidad de Bradbury tiene que ver con su talento como estilista, su habilidad para escribir con lirismo y evocar tierras imaginarias que él ancló en el aquí y ahora, con un sentido de claridad visual y familiaridad provinciana.
[…] Bradbury a menudo intentaba sacudirse la etiqueta “ci-fi” no porque le molestara, sino porque creía que era imprecisa. «No soy un escritor de ciencia ficción», decía. «Solo he escrito un libro de ciencia ficción [Fahrenheit 451]. Los demás son fantasía. Las fantasías son cosas que no pueden ocurrir y la ciencia ficción trata de cosas que pueden ocurrir.»
Era más que una cuestión semántica».

Quemando libros

Una hoguera en un patio recóndito. Pilas de libros, algunos cerrados, otros impúdicamente abiertos, con las páginas desparramadas, el lomo gritando un título, por última vez. Un humo espeso se eleva sobre la pira mientras el fuego, ávido, inexorable, va devorando el papel. Las hojas crepitan y amarillean, se alzan y se ondulan. Y desaparecen en una línea incandescente que termina en el vacío. Las páginas que han ardido juntas crujen, como un hojaldre de ceniza y plata. Las toco con una vara y se desintegran. Las pavesas se llevan revoloteando las palabras, escritas y ya nunca más leídas.

Decía Paco Umbral que para hacer buena literatura en ocasiones era necesario verter sangre. Verter sangre… o quemar. Jamás en mi vida imaginé que, algún día, me encontraría en el rincón de un patio, a resguardo de vecinos y curiosos, quemando libros. Mis libros.

Hace años que quería hacerlo. Esos primeros libros, publicados con más pasión que inteligencia, con la precipitación loca del novel que ansía ver sus letras encarnadas en papel y tinta, me pesaban en la memoria y en el alma. Después de esos, he escrito unos cuantos más, y he aprendido mucho. Necesitaba borrar, quemar, cauterizar ese primer error del pasado ―aunque fue un error necesario, quizás― para seguir caminando sin lastre. Para que de las cenizas de mi vieja novela pueda surgir otra nueva, más densa, más bella, más viva.

Dicen que los objetos sagrados no se tiran jamás: o se guardan o se queman. Yo los quemé. Así pereció, bajo las llamas de un montón de leña de pino, mi primera Balada, con ese halo de inocencia y sacralidad que tienen las primeras obras, vacilantes y audaces, escritas en el secreto, fruto de la pura pasión. Ese fue mi sacrificio.

No hay peor inquisidor que uno mismo. Pero a veces ―de nuevo― es necesario prender la hoguera.

Slow reading

He leído con entusiasmo este artículo publicado en The Atlantic.

El tema está comentado por Manuel Almeida en su blog Mangas Verdes, quien cita a Antonio Ortiz en su artículo En defensa del slow read. Y navegando, navegando, llegué a la fuente: el artículo de Maura Kelly, que no tiene desperdicio.

Os invito a leer los tres. El de Maura Kelly está en inglés, pero en unos pocos días, si encuentro algo de tiempo, voy a traducir al menos los párrafos que más me han impactado. Desde luego, ¡yo me apunto al Slow!

Aquí dejo dos frases:

¿Por qué damos tanta importancia a lo que entra en nuestras bocas, y tan poca a lo que entra en nuestra mente?

Lee libros. Tanto como puedas. Sobre todo, clásicos (es una cita de Michael Pollan).

Ciencia ficción, pasado, presente y más allá I

"Una jornada para debatir la evolución, el presente y las perspectiva de un género interdisciplinar que un día quiso rivalizar con la realidad."

Este es el enlace al evento en el he tenido la oportunidad de participar, el viernes 16 de marzo, en la Universidad Rovira Virgili de Tarragona. Debo agradecerlo a mi antiguo profesor de Utopia en la Universidad de Lleida, Pere Gallardo, que me invitó a exponer en una charla mis motivaciones a la hora de escribir ciencia ficción y a hablar de mi novela, Ciudad sin estrellas.

Ciencia ficción, pasado, presente y más allá II

Aquí van algunos resúmenes, muy breves y seguramente incompletos, de las ponencias que hubo en la conferencia a la que tuve el gusto de asistir. Si os entretenéis leyendo, veréis que se tocaron muchos temas, algunos de ellos darían para horas de debate. Estas son las primeras intervenciones.

Family and friendlyPere Gallardo, Universitat Rovira Virgili

P. Gallardo intenta extraer una hipótesis sobre la ideología del cine de ciencia ficción norteamericano a partir de un estudio de las películas de ciencia ficción de las últimas décadas. Pero sus conclusiones son muy diferentes a las inicialmente supuestas.

En primer lugar, constata que en todas estas películas aparecen familias disfuncionales: desde ET, Jurassic Park, La guerra de los mundos, etc., en todas ellas hay niños huérfanos, padres solos y mujeres con maternidades insatisfechas.

En segundo lugar, comenta el hecho de que Hollywood siempre ha sido asociado con una ideología de corte progresista, moderna, abierta, “cool”.

La conclusión sería que las películas producidas por Hollywood deberían ser filmes progresistas... ¡pero no lo son! La mayoría muestran una filosofía conservadora hasta grados “patéticos”, afirma Gallardo. Las factorías de ciencia ficción producen películas conservadoras con el fin de aupar cierta ideología y de distraer, fundamentalmente.

En la utopía se da una tensión entre el presente y algunos elementos alterados de este. Las películas aportan un mecanismo de compensación de las carencias o necesidades de la sociedad: un personaje, a veces un extraterrestre, o llegado de afuera, llega a cubrir los huecos emocionales y resuelve la disfunción familiar existente.

Concluyendo, la ciencia ficción en los filmes americanos genera un buen negocio, pero necesita introducir elementos de conflicto humano tradicionales para despertar el interés del público.


La escatología de la ciencia ficciónBill Phillips, Universitat de Barcelona

Bill Phillips inicia con una afirmación rotunda: la ciencia ficción es una forma de narrativa teológica.

Tradicionalmente, en el mundo anglosajón, se ha dicho que el conflicto católico-protestante se ha simbolizado por el enfrentamiento entre dos géneros: la fantasía ―católica― y la ciencia ficción ―protestante—. [¡Curiosa idea!!]

Uno de los interrogantes que suscita la ciencia ficción contemporánea en lengua inglesa es el futuro del ser humano y, en concreto, una especulación sobre el futuro del cuerpo y la mente.

El tema del rejuvenecimiento, la eterna juventud ―gracias a la telomerasa y la modificación genética de las células― es tratado por varios autores de la literatura inglesa actual.

Otro tema explorado es la manipulación de la mente, que se considera una estructura programable.

Otro tema es la realidad virtual y su mezcla con la vida real.

Finalmente, también se da una especulación sobre la naturaleza del alma y la posibilidad de una vida después de la muerte.

Phillips comenta la obra de los seis autores punteros en narrativa de ciencia ficción inglesa hoy:

―Peter F. Hamilton
―Iain M. Banks
―Dan Abnett ―militar
―Neal Ashew
―Richard Morgan
―Alastair Reynolds ―físico

Prosigue leyendo un diálogo de una novela de Iain Banks entre dos personajes. Uno de ellos ―Herzog― dice: «La utopía es un mito peligroso, y más valdría encarcelar a quienes la defienden».

Phillips afirma que toda utopía creada por un autor de ciencia ficción es, en realidad una distopía. Iain M. Banks sí crea una utopía en la serie The Culture, pero en su última obra echa por tierra toda la realidad ideal que creó.


La identidad post-humanaRocío Carrasco, Universidad de Huelva

En su ponencia, Rocío Carrasco explica que ha estado investigando la ciencia ficción desde una perspectiva de género. Le interesa ver cómo la ciencia ficción aborda este tema, y al mismo tiempo quiere hacer una reflexión sobre qué significa ser humano.

Su estudio la ha llevado a explorar muchos aspectos de la ciencia ficción: la teoría del ciber-género, el ser post-humano, la simulación, la realidad virtual, las experiencias corporales bajo estimulantes artificiales, la conexión mente-cuerpo, el debate sobre la mente —¿es pura biología + información?— y una redefinición de lo que es el cuerpo humano.

El resultado de su estudio le ha mostrado que en la ciencia ficción hay una gran variedad de enfoques y tendencias, a veces contradictorias.

En cuanto al tema del género, ha estudiado el feminismo frente a la visión del rol masculino en la ciencia ficción. Comprueba que la realidad virtual y los mass media reproducen una sociedad todavía teñida de desigualdad de género. De ahí surge el sueño de la “descorporación” ―disembodiment― o liberación del cuerpo para adquirir una nueva identidad. Esta liberación o trascendencia del cuerpo se puede obtener a través del placer y de otros medios que explora la ci-fi. Pero, ¡alerta! Puede ser peligrosa, pues puede comportar la pérdida del cuerpo.

Rocío constata una paradoja: la ciber-realidad y la virtualidad acaban reflejando la subjetividad humana y atribuyen un cuerpo a la persona. Se da una virtualidad corpórea. Es un tema a estudiar más a fondo.


Aliens
Irene Sanz, Franklin Institute, Universidad de Alcalá de Henares

Irene Sanz nos habla de la evolución de la figura del alien a través de las películas americanas sobre este tema, más concretamente la serie Alien, I, II y II.

También comenta que la irrupción de la mujer en el mundo de la ciencia ficción ha aportado cambios al género, con un punto de vista femenino que desafía algunos valores tradicionales.

En los filmes, los aliens o robots suelen ser una amenaza para el orden patriarcal y masculino establecido.

El conflicto humano - no humano explora la identidad y la “otredad”. Los vínculos con el otro son necesarios para la persona. Necesitamos de nosotros mismos y de los demás para forjar nuestra identidad. El riesgo se da cuando esta relación yo-otro se convierte en una relación de poder, de subyugación. Entonces la relación deviene alienante y opresiva. La otredad puede dar lugar al poder, el poder a la discriminación, y esta a la opresión.

La relación entre aliens y humanos es fascinante. Los aliens en las películas aparecen como monstruos violentos y destructores. Tienen inteligencia, pero no sentimientos. Son invasores. En cierto modo simbolizan la amenaza exterior y el miedo de contaminación ante el extranjero ―explicable en ciertos contextos políticos internacionales―.

En la primera mitad del siglo XX los aliens son claramente invasores amenazadores del planeta.
En la segunda mitad del s. XX la línea que separa a humanos y aliens comienza a difuminarse. Ya no es tan clara. Vemos esta evolución ilustrada en la serie Alien.

El alien es un monstruo negro ―símbolo del mal y la destrucción―. Y se enfrenta a la mujer. La frontera entre alien y mujer cae en el tercer film: con el embarazo de uno de los personajes, se abre la posibilidad de que haya una mezcla genética. El alien ya no es “el otro”, el extraño. La mujer se convierte en un “otro”, los aliens ya no son monstruos, sino extranjeros de quienes también los humanos pueden aprender y enriquecerse culturalmente.


La ficción del viaje en el tiempo y los juicios de SalemMarta M. Gutiérrez, Universidad de Valladolid

Marta M. Gutiérrez nos comenta el tema de la ficción del viaje en el tiempo como recursos literario para explicar la memoria histórica. Y comenta sdos novelas cuyo trasfondo son los juicios a las brujas de Salem: Witch Woman de Jeanette Barker y Otra novela de XXX.

Estas dos novelas se inspiran en hechos del pasado y ofrecen una interpretación nueva de la historia.

Desgranando la estructura y los viajes en el tiempo que se dan en las novelas, Marta explica cómo el viaje se da hacia el futuro y hacia el pasado, de forma bidireccional. Y estos desplazamientos temporales alteran el pasado.

En todas ellas hay un personaje que actúa como hilo conductor, insertado en una línea de mujeres a lo largo de varias generaciones, desde los tiempos del juicio de Salem hasta un futuro siglo XXII.

En las novelas aparecen otros temas, como la existencia de un objeto amuleto que permite ese viaje en el tiempo y conflictos humanos, los celos y la venganza.

Con el recurso del salto temporal, las tramas adquieren una gran complejidad.

Las novelas también alertan del riesgo del viaje en el tiempo: puede causar aislamiento social o desencadenar un final apocalíptico.

Ciencia ficción: pasado, presente y más allá III

Aquí continúo con breves reseñas de las ponencias a las que pude asistir.


Antiutopía y la imaginería del asedio en los filmes americanosSamuel N. Fernandez, Universidad Pablo de Olavide

La crisis, comenta Samuel N. Fernández, ha suscitado una narrativa que intenta construir un futuro. En los filmes de ciencia ficción norteamericanos, esta visión futura está cargada de cierta ideología.

Detrás de las películas podemos ver una búsqueda o una afirmación de la identidad nacional.

Un tema recurrente es el enfrentamiento individuo-sociedad.

También se da la “mentalidad de fortín” ―garrison mentality― o de guarnición, que surge de las primeras comunidades de pioneros que colonizaron el país. Eran pequeñas, aisladas y amenazadas ―el Far West― y sobrevivían en medio de un entorno hostil. La colonización norteamericana, realizada con un afán de lucro, genera esta mentalidad. En el proceso, se da un encuentro con las culturas indígenas y sus valores teosóficos. También aflora la herencia puritana de los colonos, con una visión apocalíptica del mundo.

La literatura que surge de aquí hace una reflexión sobre la identidad americana. Podemos ver en ella varios enfoques.

―La primacía de la supervivencia, como en Margaret Atwood.
―La idea de “regeneración mediante la violencia”, de R. Slotkin.
―La cultura de la victoria, como en Tom Engelhardt.

Los dos últimos, en su obra, exploran cómo nace una épica nacional y se crea una mitología propia, que evoluciona y pervive hasta el presente.

En la psique americana se da un trauma. Hay un conflicto entre la tendencia mística y la lucha contra el antagonista, el enemigo, tanto interno como externo ―extranjero, lejano, diferente, “malo”―. Esto se refleja en los filmes de guerra, los thrillers, los westerns y los de ciencia ficción.

Susan Sontag afirma que todos ellos aportan una respuesta inadecuada al conflicto. Es una respuesta reaccionaria, simplista, pobre. La idea de “domesticidad” y de una misión histórica de los Estados Unidos en el mundo genera toda una literatura de invasiones de monstruos, amenazas exteriores y miedo.

Los filmes norteamericanos se aferran a los viejos valores y, políticamente hablando, son conservadores y resaltan la amenaza de la invasión exterior, llevándola a un nivel de conflicto cósmico. Toda una serie de películas han surgido después del 11-S.

El peligro externo puede reforzar la identidad nacional, con lo cual se produce una corrupción de la utopía: esta se convierte en una anti-utopía, como vemos en The village, de Shyamalan. Otro resultado de esta amenaza puede ser una visión nihilista de la sociedad americana, como en el filme The mist.


La ciencia no-ficción del presente: la figura del astronauta en el reportaje Son and Moon de Manuel HuergaSara Martín, Universidad Autónoma de Barcelona

Sara Martín aborda una película de ciencia no-ficción que muestra cómo es la vida de un astronauta en contraste con la imagen que de los astronautas arroja la ciencia ficción.

Manuel Huerga realizó este documental, Son and Moon, siguiendo la vida cotidiana del astronauta López-Alegría en su permanencia récord de casi 9 meses en el espacio.

Algunos aspectos que evidencia el reportaje son el altruismo que motiva al astronauta y la relación padre–hijo en la distancia, vista a través del diario del astronauta.

El constraste entre la ficción, glamorosa, y la realidad, más prosaica, es claro: el público prefiere la ficción. Pero las emociones conquistan también el espacio en la realidad. A través de su diario, el padre va dialogando con su hijo. Le pide que luche por alcanzar sus sueños, como él lo ha hecho, aunque ha sido a costa de un precio emocional y familiar muy alto, como lo es la larga separación.

Huerga, director catalán, refleja en su trabajo una sensibilidad europea y catalana.

Un aspecto que obvia este film es el papel de la mujer. La esposa de López-Alegría también tiene un rol destacado en el mundo de la exploración espacial. En cambio, su hijo no se muestra en absoluto interesado por el espacio y dice querer ser arquitecto... o actor.

Otro film, Daugther and stars, ahonda en la relación madre-hija, siguiendo la trayectoria de Sunita Williams, la mujer que detenta el récord de permanencia en el espacio ―195 días―.


La presencia de la ciencia ficción en el cómic americanoFrancisco Sáez de Adana, Universidad de Alcalá de Henares

El cómic en Estados Unidos nació a finales del siglo XIX en forma de tiras que relataban historias. Estaban insertas en revistas periódicas y cada tira continuaba en las siguientes entregas.

La ciencia ficción en el cómic se considera que apareció en el 1929, con series como la de Flash Gordon. Al mismo tiempo aparecieron otras fantásticas.

El superhéroe es la primera figura destacada de estos relatos en cómic. Figuras como Supermán y el Capitán América adoptan un cariz político y se convierten en símbolos de la lucha contra el crimen, contra los nazis, contra los “malos”... Estos héroes proceden de otros planetas y en su origen hay algo sobrenatural o fantástico, pero sus aventuras en sí no son ciencia ficción.

Con Skymasters comienza a desarrollarse la ciencia ficción futurista, donde la tecnología y las naves espaciales comienzan a ganar protagonismo. Es interesante señalar dos aspectos: el cómic se consideraba un entretenimiento de niños y, por tanto, debía transmitir ciertos valores de la sociedad americana. Por eso se le aplicaba la censura. A veces, esta censura tenía tintes racistas.

Pero el cómic llegó a ser muy popular, alcanzando los diez millones de lectores en todo el país. Series como Seduction of the innocent, en absoluto destinadas a los niños, eran seguidas por muchos adultos.

En los años 80 llega el “Universo Marvel”. Se agotan los clásicos superhéroes y un nuevo héroe emerge, más realista, más relacionado con la ciencia ficción. El mundo está regido por la tecnología, posee sus propias reglas y aparecen extraterrestres y mutantes. Así encontramos series como X-Men, The fantastic four y otras. La histeria ante los mutantes y el miedo a un holocausto mundial caracterizan estas historias.

Los avances de la física cuántica, que posee sus propias reglas, diferentes de las del universo newtoniano, han influido en las últimas generaciones del cómic. Las nuevas versiones de Batman y Superman aplican la física cuántica a su ideas del espacio y del tiempo.


La búsqueda de la memoria en Octavia Butler
Myriam Mubiyaki

M. Mubikaki explora el tema de la memoria histórica en las novelas de Octavia Butler Kindred y Fledging. Octavia Butler es una escritora de fantasía y ciencia ficción de origen afroamericano. Como muchos autores negros, Butler se preocupa por la búsqueda de identidad. La comprensión de la historia permite entender el presente y trazar un futuro de libertad e identidad propia.

En Kindred, Octavia Butler trata el tema de las raíces, la cultura ancestral, los orígenes.

En Fledging, el tema predominante es la reconstrucción de la memoria. El pasado ayuda a crear el futuro. El recurso al viaje en el tiempo se utiliza como medio para explicar este pasado. El viaje no se produce a través de una máquina, sino mentalmente.

Otros temas a destacar en Butler son el racismo, la esclavitud, la experimentación genética y el horror de la guerra, para el que no hay explicación posible.

La ruptura familiar, causada por la esclavitud, priva a la persona de sus raíces. El tema de los padres perdido, muy habitual en la literatura americana, es una alegoría de esa necesidad de una comunidad vital y de un grupo que ofrezca protección y sentido. El alien ―el otro― no es tanto un enemigo del que protegerse, sino que muestra la necesidad de pluralidad en la sociedad.

Cuando los fallos se pueden perdonar...

Robert Graves y La hija de Homero.

Hace unos meses releí esta deliciosa novela, en la que Graves desarrolla la tesis de Samuel Butler, según la cual la Odisea fue escrita por una mujer.

En el último capítulo de la novela hay unos cuantos párrafos que constituyen una divertida lección, no exenta de humor y malicia, sobre el arte de crear historias.

¿Qué nos enseña Nausicaa tras componer su poema épico y pelearse con el bardo Femio, del gremio de los Hijos de Homero, que ha de cantar su relato hasta los confines del Mediterráneo?

En primer lugar, que un escritor, como decía Paco Umbral, tiene mucho de pirata. Toma prestados temas, ideas, personajes y, ¡hasta párrafos!, de autores anteriores. Así, nuestra poetisa rapiña sin escrúpulo alguno frases de otro poema famoso que se le quedaron grabadas: «Me odió por tomar prestados pasajes de la Ilíada para los que él consideraba contextos inapropiados, y le enfureció encontrar las líneas de Homero sobre el agua calentada para lavar el cuerpo de Patroclo ahora utilizadas para describir el baño caliente preparado para Odiseo…». Copia metáforas, imágenes, tópicos, y los pone allá donde le parece. ¿Por qué no?

En segundo lugar, que un autor, a la hora de escribir ficción, es totalmente libre. Libre para tomar una leyenda y hacer su propia versión, adaptándola y modificándola a su gusto y conveniencia. Para utilizar unos personajes, inventar otros o modificar su rol en la historia. Para saltarse los parentescos mitológicos de héroes y dioses: «―Mi querida princesa, todos los cíclopes que viven en las fraguas del Etna son hijos de Urano, el abuelo de Poseidón, y la Madre Tierra. ―El mío es un cíclope excepcional ―le espeté―. Su padre es Poseidón, y guarda sus ovejas en una cueva sicana…»

En tercer lugar, que una buena historia, contada con la suficiente gracia, puede permitirse el lujo de tener agujeros en la trama o caer en detalles falsos. ¡La habilidad del narrador suplirá los huecos! Esto me llamó mucho la atención y me hizo sonreír: «Lo admito, cometí varios fallos estúpidos que desearía corregir: por ejemplo, cuando compuse la historia de cómo Odiseo escapó de Polifemo, el Cíclope, coloqué un timón en la proa de su barco y otro en la popa […] Y he descubierto que uno no puede cortar madera de un árbol verde como lo hizo Odiseo en Ogygia, y que los halcones no comen su presa durante el vuelo ni por milagro, y que se necesitan más de dos o tres hombres para colgar a una docena de mujeres simultáneamente de la misma soga. ¡Ay!, cuando un verso echa a volar, ya no puede ser recuperado ni cambiado; ni puedo acusar a Femio por no señalarme estos errores. Se dan en pasajes donde él criticó otros aspectos, y le había amenazado con una dieta de pan y agua si cambiaba una sola palabra.»

Más grave aún es este otro error, y supongo que, como yo, muchos otros lectores de la Odisea no habremos caído en la cuenta: «Olvidé, en mi relato sobre la masacre, que los amantes de Penélope ―que convertí en pretendientes porque la leyenda, como decía Femio, podía disgustar a una audiencia decente― podían haberse armado con esas doce grandes hachas a través de las cuales Odiseo disparó su arco, y utilizarlas para descuartizarlo a él y a sus hombres. Pero Homero, estoy segura, también se equivocó algunas veces, y me congratulo pensando que mi historia es lo bastante interesante como para que los oyentes de Femio sean ciegos ante sus fallos, aunque él esté resfriado, o los manjares estén mal guisados, o se queden sin vino antes de tiempo».

Ya veis, hasta un fallo gordo como éste, en el clímax de un relato, puede ser perdonado cuando el narrador ha logrado cautivar a su audiencia.

Cómo escribir una novela, según J. Eslava

Esta es la “receta” que me enseñó Juan Eslava Galán sobre cómo armar una novela. Por supuesto, cada maestrillo tiene su librillo y cada autor tiene su particular método. Pero siempre se puede aprender de quienes llevan décadas dedicándose a la literatura a tiempo completo. En mi caso, me hizo pensar en la importancia de tener bien trabado el guión. Es más que una simple lista de hechos anotados a lápiz en un papel, un esquema más o menos detallado o una serie de ideas encadenadas grabadas en la mente.

De hecho, son muchos los autores que siguen pautas similares. Aquí va el método de Juan Eslava.

Previo a todo: él escribe cada día, sin fallar. Cuando termina una obra, abre de inmediato en su ordenador las carpetas para comenzar a reunir el material base, los ingredientes, de la próxima.

―Lo primero es el guión. Un guión que, al menos, tiene que contener todos los capítulos y su argumento básico.

―En segundo lugar, vienen los personajes. Hace un censo de personajes y, para los diez o doce principales, escribe una biografía completa. Y cito: “En el momento en que le hago la biografía, ese personaje está vivo”.

―Ahora, con la trama establecida y los personajes vivos y coleando, solo falta ponerse a escribir. Él, concretamente, escribe según le apetezca, no necesariamente en orden: hoy un capítulo, mañana otro. Si un día se siente inspirado para escribir el final, lo hace. Luego, vuelve atrás. Eso es la primera fase de la escritura.

―Una vez completada la novela, le da un repaso para encajar bien las costuras, eliminar contradicciones y atar cabos sueltos.

―Finalmente, le da un segundo repaso. Y es aquí donde entra la cuestión del estilo. Una vez tiene una historia coherente y bien armada, la vuelve a repasar y reescribe cuanto sea necesario, dándole el tono que quiere y puliendo estilo.

“No dejo nada al azar”, afirma. Como veis, escribir no se escapa a esa vieja ley de cualquier trabajo bien hecho: 10 % de inspiración, 90 % de transpiración. Cuando leemos una novela bien escrita, no podemos imaginar la cantidad de horas, planificación, revisiones, ensayos y correcciones que se ocultan tras las páginas que pasamos. Y me atrevería a decir que, cuanto más fluida y ágil es la lectura, posiblemente más tiempo de trabajo “entre bastidores” le ha llevado a su autor.

Premio Minotauro 2012

Un año después de salir al ruedo, he tenido la oportunidad de ver al “toro” desde el otro lado de la barrera. Este año, fui invitada a formar parte del jurado de la IX Edición del Premio Minotauro. Ha sido una gran experiencia que agradezco a sus organizadores.

El jueves 9 de febrero, en Il Caffé dei Poeti, en Madrid, se entregó el Premio. Con la sorpresa de que no fue a un autor solo, sino a dos. La novela vencedora, La torre prohibida, es una pieza a cuatro manos de los escritores David Zurdo y Angel Gutiérrez.

¿Qué contar? Que fue un día de encuentros con otros escritores, de conversaciones jugosas sobre literatura, mucha literatura, y sobre el mundo, el arte, la historia, ¡hasta de política hablamos! Fue una jornada de emociones recordadas y revividas, viendo el entusiasmo de los nuevos premiados y su alegría al esgrimir el premio. Bromearon. Más de uno sugirió, ¿no deberían dividirlo en dos? Incluso se barajó la loca opción de traer una sierra y partir la escultura en público. Ingrid, la pareja de David, tuvo una idea creativa y no tan salomónica: trajo dos minotauros de galleta, confeccionados por ella, que causaron sensación.

Hubo un momento mágico, en la sobremesa, que recuerdo especialmente. Dejamos de hablar en grupos, todos escuchábamos a alguien, creo que era Juan Eslava, y, de pronto, se hizo el silencio. Fueron tan solo unos segundos. Nos quedamos contemplando la figura del toro-hombre, cautivo y a la vez dinámico en su arisca geometría de bronce. En aquel momento, el Minotauro, o quizás lo que la escultura evocaba en cada uno de nosotros, ejerció sobre todos los que estábamos allí un extraño magnetismo. Como esa atracción de las lumbres de leña que convocaban a nuestros antepasados a escuchar historias de antaño. Callamos y hubo silencio. Breve pero densísimo.

Atrás quedan muchas horas de lectura y valoración de textos. El día de la deliberación, para mí fue una lección contrastar mis opiniones sobre las novelas finalistas con las de mis compañeros de jurado. Me dio que pensar cuán subjetivas son las lecturas y las impresiones que recibe el lector. Aunque hay algo objetivo, que es lo que a todos nos decidió a votar a la obra ganadora, sin dudar. La buena escritura ―correcta, pulida, cuidada― y una buena historia ―buena trama, urdida con coherencia y la adecuada dosis de intriga y acción― siempre se abren camino. Así sucede con la obra galardonada, La torre prohibida, que pronto muchos lectores podrán disfrutar.

¡Enhorabuena a los ganadores!

Aquí, la noticia en Antena 3 TV.

Una entrevista desde las Américas

Teresa Dovalpage, escritora cubana y afincada en Nuevo México, es una de las pocas y excelentes lectoras a las que he podido hacer llegar mi libro, saltando el Charco. Y digo excelente porque es un privilegio que alguien como ella, con su bagaje literario, profesional y cultural, lea y comente mi obrita. Aquí está su reseña de la novela y la entrevista que ha publicado en su blog.

¡Gracias, Te! Un abrazo desde Barcelona a Taos.

Cuando la muerte da vida a las palabras...

Un proyecto con el que estoy agradecida y satisfecha de haber participado… ¡Os invito a sumergiros en sus páginas!

Necroslogía es una antología de relatos sobre la muerte y los fantasmas que la rondan: el miedo, la ternura, la tristeza, el amor, las flaquezas, los deseos, memorias y olvidos, e incluso el buen humor. En Necroslogía la vida y la muerte comparten la misma geografía y no siempre está claro dónde termina una y dónde comienza la otra, ni siquiera si existe una frontera entre ambas.

Esta es una antología para lectores que gusten de la incógnita de finalizar un relato y no saber con qué se encontrarán a la vuelta de la página, porque los cuentos están inspirados en experiencias diferentes y son expresión de la particular forma de aproximarse a la literatura de cada uno de los autores.

Esta antología nació en el colectivo La Tribu 11, a partir de una idea de Plácido Fernández González (Plásido) y llevada adelante a través de un trabajo de equipo. Además de escribir los cuentos, nos constituimos en correctores, dibujantes, fotógrafos, creativos, editores, ortotipógrafos, diseñadores... Por eso, Necroslogía no es solo un conjunto de relatos: también es un libro elaborado con la alegría, paciencia y creatividad de un trabajo artesanal hecho entre todos. Contamos, también, con la inestimable colaboración de Francisco Javier Illán Vivas como autor del Prólogo.

Podéis adquirirla o descargarla desde Bubok:
Aquí impresa a precio de coste más envío.
—Gratis: versión digital en pdf y en e-pub.

Fuente: http://necroslogia.blogspot.com/