Una novela histórica: lo que hay detrás

Acabo de inaugurar el blog de mi novela histórica La reina fiel. ¡Ya era hora! Bastantes lectores me lo pedían. En este blog, como veréis, voy a explicar la génesis de la novela, cómo la urdí y todos los entresijos de su escritura y edición. Publicaré las notas que la editorial no quiso incluir. Y no sólo eso, sino que explicaré muchos detalles interesantes que a los lectores amantes de la historia os gustarán. Aspectos de la vida social y cotidiana del siglo XV en los reinos hispanos, el panorama histórico, político y cultural. Detalles curiosos sobre alimentación, ropa, belleza y salud. La convivencia entre cristianos, moros y judíos y la enorme influencia de lo que estaba ocurriendo en Europa: el fin de la Guerra de los Cien Años, el cisma eclesiástico, la amenaza turca en Oriente y la piratería en el Mediterráneo. El papel de la mujer en la sociedad. La vida en una corte real, sus intimidades e intrigas. Asomarán personajes famosos que aparecen en la novela y son muy conocidos, como la Doncella de Orleans, el último y desdichado conde de Urgel, el cardenal Alfonso de Borja (que sería el primer papa español de la historia), el polémico favorito Álvaro de Luna, Isabel de Villena, abadesa y escritora valenciana pionera; el poeta Ausiàs Marc, el condottiero Caldora y hasta una jovencísima Isabel de Castilla (futura reina católica).

Todo esto y mucho más en el recién estrenado blog: https://lareinafiel.blogspot.com/

Si algún tema en particular os interesa y queréis que lo trate, podéis decirlo en los comentarios.

¡Os invito a hacer un viaje al pasado medieval! 


La grafía reproduce el final de una carta con la firma original de la reina María.

Las cosas han cambiado mucho para los escritores

Pues sí. Desde que empecé este blog, ¡en el año 2007! han pasado más de quince años. Y el panorama que se abre hoy ante los escritores, noveles y curtidos, es muy diferente.

Llevo casi veinte años escribiendo por gusto y por pasión, y catorce años publicando e intentando publicar. Desde 2008 he publicado más de 35 libros, ocho con editoriales tradicionales y solventes, los restantes 27 en Amazon. Sin contar los más de doce libros que tengo inéditos, guardados en las «neuronas» de mi ordenador. ¿Buena cosecha? Según se mire. En términos comerciales, diría que tengo un enorme stock acumulado y poca salida. Ventas modestas. Un público escaso, aunque fiel y que ama y valora mis escritos.

En estos casi quince años he pasado por todo: he encontrado agente, he publicado con grandes sellos, he ganado un premio importante, mi agente me despidió, he sido autora indie y he publicado tres libros sin necesidad de agente... He sufrido mis altibajos, ¡sin dejar de escribir jamás! y finalmente vuelvo a trabajar con una nueva agente que me comprende, aprecia mi trabajo y me está brindando una confianza y una transparencia que desconocía en el mundo editorial.

Mi primera novela publicada, Estirpe Salvaje.

Cambio de panorama editorial

Cuando empecé a publicar fue en una época de boom editorial, justo antes de la crisis del 2009 y años siguientes. En esos años se nos abrieron las puertas a muchos noveles. Pero llegó el crack.

Hemos empalmado esta crisis con la de 2020 y el panorama ha cambiado mucho. Hoy día, las oportunidades para los noveles en el mundo editorial se han desplomado. Si no eres un autor ya consolidado, una celebrity o un influencer con miles de seguidores en redes sociales, ¡despídete! O tu obra es genial, o encaja muy bien con lo que busca la editorial, o le gusta especialmente al editor, o te cerrarán la puerta en las narices. El mundo editorial es un negocio, y en todo negocio que se precie, recuérdalo bien, lo que importa son las ganancias.

Pero, al mismo tiempo que se cerraban unas puertas, se ha abierto el campo vastísimo de la autopublicación. No sólo en Amazon, aunque esta es la plataforma más utilizada. Hoy, cualquiera puede publicar un libro con una calidad muy aceptable. Otra cuestión será la edición y el contenido. En Amazon hay muchos bodrios, diamantes sin pulir y perlas prodigiosas, como en todas partes. La clave es saber qué buscas, cómo encontrarlo, y que ese tesoro se deje encontrar para llegar al lector que lo busca.

La gran ventaja es que Amazon ha democratizado la publicación de libros, haciéndola accesible a millones de autores que, de otro modo, no verían publicada su obra. También permite que se divulgue contenido que no es de rabiosa moda o actualidad, sobre temas especializados o dirigido a mercados reducidos o muy concretos.

Y Amazon, así como otras plataformas, ofrece herramientas para dejar satisfechos a autores y a lectores. Sólo hay que conocerlas.

Premio Minotauro 2011 por Ciudad sin estrellas


Qué he aprendido como autora

Que, tal como me dijo mi primera mentora, muchos años atrás, cada libro es una batalla (mejor dicho, una guerra) que luchar. Y que publicar una vez no significa nada. Hay lanzar el ataque y mantener el pulso una y otra vez.

Que para aprender a escribir realmente bien, como también me señaló ella, se necesitan mínimo diez años... o diez mil horas, o tiempo, y no poco. Porque si estás vivo como escritor, creces, evolucionas y mejoras. No basta saber contar una historia y no cometer faltas ortográficas ni gramaticales. El arte de relatar pide algo más.

Que a escribir se aprende escribiendo, claro, pero una buena formación y orientación externa siempre ayuda, porque uno nunca es buen maestro de sí mismo y mucho menos buen juez de sus propias obras. Por supuesto, hay que encontrar los cursos y el maestro o guía adecuado. Y el trabajo siempre lo harás tú.

Y ahora, la lección más importante (y dura): no basta conseguir publicar tu libro: ¡hay que venderlo! Y desengáñate, el 99 % de los autores no serán agasajados por la editorial, ni por la prensa, ni por los medios. Si no eres un famoso o un ya consolidado best-seller, de la promoción tendrás que preocuparte . Y esto significa: organizar presentaciones, moverte con los libreros, contactar con la prensa, llamadas a amigos y conocidos, presencia frenética en redes sociales y, sí, también, plantearte hacer anuncios de pago.

Presentación de Elige la vida. Noviembre 2019.


¿Vender??

Lo siento, amigo, si eres uno de los muchos escritores (como yo) que «ama escribir y odia vender»: o te espabilas, o no te comerás un rosco.

No te queda otra: tienes que aprender a vender tus libros y venderte a ti.

Y vender significa varias cosas: la primera, tiempo. Vas a tener que dedicarle horas. La segunda, formación: tienes que saberlo hacer, no vale de cualquier manera, hay técnicas y estrategias, es todo un arte. Y la tercera: money. Sí, vas a tener que invertir dinero, como cualquier empresa que invierte en marketing y publicidad.

En estos últimos años he aprendido más sobre esto, y sigo aprendiendo. El mundo de la venta de libros es todo un universo. Una se queda embobada escuchando a esos autores que, después de vender millones de libros por Amazon, ahora se dedican a compartir sus conocimientos en estupendos cursos magníficamente diseñados, con los mejores recursos y la mejor tecnología y calidad. Todos ellos anglosajones, ¡USA es el reino del marketing y la comunicación! Qué bien saben hacerlo. Y lo fantástico es que te enseñan todos sus trucos y saberes para que tú también triunfes con tus libros.

Eso sí, de nada sirve vender bien si el producto no es bueno, o no es lo que el público espera. ¡Las trampas no valen!

Firmando ejemplares de mi novela en las Jornadas Literarias de Dos Hermanas, 2012.

¿Pueden hacerlo otros por mí?

Y la pregunta del millón es... Bueno, soy un autor indie. Amo escribir, pero no sé vender, ni me gusta, y no quiero perder mi tiempo en eso. ¿Puedo subcontratar esos servicios a una empresa que lo haga por mí?

La respuesta, por lo que sé, es: sí y no. Sí, porque hay empresas que se dedican a eso. Ellas te colocan el libro, lo posicionan en buscadores, te redactan un texto atractivo y vendedor, incluso pueden diseñarte la cubierta y sugerirte títulos y subtítulos cautivadores.

Pagas religiosamente tu cuota y a esperar.

Y después, ¿qué?

Pues la mayoría de veces los resultados son modestos, cuando no pobres. Ni siquiera cubren la inversión gastada.

Entonces te dicen: Bueno, es que el libro es lo que es... El género no es comercial. Hay mucha competencia... El mercado es pequeño. Tú como autor no eres un influencer, ni tienes muchos seguidores en redes sociales... Los lectores no hacen reseñas, o las reseñas no son buenas... Nosotros podemos ayudarte, pero el resto depende de ti, del libro, del momento, de...

Según uno de estos autores que ofrece formación en ventas y anuncio de libros, no existen empresas que hagan eso por ti. Sorry, but... Las pocas que existen requieren ciertas condiciones (de ti como autor y de tus libros, necesitas tener unos cuantos publicados y de género comercial). Te ayudan a posicionarte, a diseñar algo potable y a lanzar campañas a todo pasto. Si quieres resultados, te ofrecen unos precios fuera del alcance de la mayoría de bolsillos (a menos que pidas un préstamo). Por ejemplo, una inversión de no menos de 1500 o 2000 euros al mes. Sin garantías de que eso funcione a corto o a medio plazo.

De modo que... ¡más vale que aprendas a vender!


Dos imprescindibles

Sin olvidar un principio fundamental de la venta: la demanda. Si tu libro no es algo que desea, necesita o codicia el público lector (el mercado), por mucho marketing que le metas, no funcionará.

Y otro principio, el desencaje o la incoherencia. Si tu libro está mal enfocado, es decir, su contenido no se corresponde al género y a la imagen con que lo estás vendiendo, tampoco saldrá bien. Ejemplo: no vendas una novela romántica con una cubierta futurista propia de ciencia ficción (a menos que cultives un género mixto). O no vendas una novela policíaca con una cubierta de estilo romántico. O no vendas un libro sobre finanzas y criptomonedas con una imagen zen propia de un libro de yoga. Exagerado, pero queda claro.

Elenco de libros publicados y autopublicados.

¡Dios mío, he acabado hablando de ventas!

Quería hablar de escribir y he acabado hablado de ¡vender! Pero es que, a fin de cuentas, si escribimos es para publicar, y publicar es vender, ni más ni menos. Escribir-publicar-vender todo forma parte de un enorme negocio: la comunicación. Y si escribes novelas (no ensayos ni manuales prácticos) escribir-publicar-vender no es más que el arte de crear otros mundos y ofrecerlos al mercado para evadirse, por unas horas, de la gris y pesada realidad. La pregunta del millón es: ¿cómo convencer a los lectores de que entren en tu fabuloso mundo?

¿Cómo atraerlos? ¿Cómo seducirlos? ¿Cómo hacerles caer en la dulce tentación, y después no defraudar sus expectativas? Porque si las cumples, y las cumples con creces, repetirán. Fidelizarás a tu público y lo ampliarás.

Esto es lo que hay. Si amas tus libros, esos hijitos salidos de tu imaginación y de tus dedos encallecidos de tanto teclear, te preocuparás de lanzarlos al mundo y que lleguen a su destino. Les pondrás alas para volar e impulsarás su vuelo con todo el esfuerzo y la creatividad posible.

Qué rabia que te digan esto: Si eres buen escritor, ¡seguro que sabrás redactar un fantástico texto de menos de 150 caracteres para seducir al público!

¿Existe una fórmula mágica? No te queda otra que probar, como los alquimistas medievales, ensayando una y otra vez hasta dar con la piedra filosofal que convierta tus páginas escritas en oro puro.

Recuerda: la victoria es no rendirse nunca.