Hoy presento mis libros...

Hoy presento mis libros en Badalona. Será una presentación sencilla y familiar, entre amigos, vecinos y gente conocida. Y como estamos en casa, voy a presentar, no uno, sino los tres libros que he publicado. Esto es la base de la charla que he preparado y con la que espero explicar por qué escribo lo que escribo (¡valga la redundancia!)

Por qué escribo

Vengo de una familia de grandes lectores y contadores de historias. De pequeña, mis padres y mis abuelos alimentaron mi fantasía, contándonos cuentos que nos deleitaban, a mi hermana y a mí, a la hora de la cena. Cuando aprendí a leer, comencé a devorar libros. A los siete empecé a inventar mis primeros cuentos, ilustrándolos a la manera de cómics, con sus viñetas. La semilla estaba plantada.

Dicen que los lectores apasionados un buen día acaban escribiendo. Y he descubierto que es así. ¿Por qué escribimos los escritores? Preguntadle a un pintor por qué pinta, o a un músico por qué compone, o por qué toca, por qué canta… Hay algo que llevamos dentro y que debe salir afuera. En los seres humanos hay una necesidad de expresión, de creación artística. Todos la tenemos y la proyectamos en aquello que mejor sabemos hacer, o en lo que más nos gusta.

En el caso de la literatura, además, estamos hablando de palabras, de comunicación. Todo autor, lo quiera o no, transmite un mensaje; ya sea de forma transparente, ya en forma simbólica. Y establece un diálogo singular con otra persona: el lector.

Autoayuda, espiritualidad, fantasía épica

¿Qué tienen que ver estos tres temas aparentemente tan diversos? En mi caso, hay un lazo que los une y voy a explicar por qué.

Siempre me ha fascinado el misterio de la psique humana. Me interesa conocer el alma de la persona, cómo somos por dentro, qué nos mueve, qué nos llena, qué nos construye. De ahí que escribiera mi primer libro Cómo curar los sentimientos negativos. Lo hice a partir de una serie de reflexiones que me hice a mí misma, inspirada en vivencias personales y en situaciones que he conocido de cerca. Tuve el libro un par de años olvidado en una estantería, hasta que surgió la oportunidad de publicarlo. Una editorial de nueva creación se interesó por él, lo leyeron, les gustó y lo publicaron.

Es un libro sencillo de leer, que escribí sin pretensión alguna. El mejor regalo ha sido enterarme de que a muchas personas les ha ayudado y así me lo han hecho saber.

El siguiente libro, Mujeres de Dios, nace a partir de una serie de charlas que impartí sobre las mujeres bíblicas. Y en él vuelco dos de los temas que más me apasionan: Dios y la mujer. Mi intención era entresacar las enseñanzas y el mensaje que nos transmiten esos personajes bíblicos a las mujeres de hoy. Y encontré muchas cosas… El resultado es este librito. Es, quizás, el más íntimo, el más personal de todos los que he escrito.

Y de ahí paso a la novela. La fantasía épica es un género idóneo para reflejar y simbolizar los momentos más dramáticos en la vida de una persona. Al igual que los cuentos tradicionales, una novela fantástica te permite dar forma literaria a los procesos de crecimiento, de cambio, de conflicto y de búsqueda interior.

Estirpe Salvaje muestra la historia de unos personajes que en un momento de su vida se encuentran solos y deben afrontar innumerables dificultades y peligros. Han de aprender a sobrevivir y, aunque lo tienen todo en su contra, logran salir adelante gracias a su coraje y al amor que los une.

Es una novela de crecimiento, o de iniciación, pues va siguiendo la vida de sus protagonistas y su evolución, su aprendizaje y su búsqueda de un lugar en la vida. Y aquí enlazo con mi inquietud por tratar los asuntos del alma, del mundo interior de la persona.

Los lectores de la novela destacan, sin dudar, que su máximo valor está en los personajes. No es una novela de fantasía típica, plagada de monstruos, dragones, seres fabulosos y talismanes mágicos. Es fantástica porque está situada en un reino imaginario y en una época remota. Pero bien pudiera haber sido una historia real. Más que los monstruos y los fantasmas, más que la magia, me interesan los dragones internos, el lobo y el cordero que se ocultan bajo nuestra piel humana, las batallas del corazón. La lucha de una persona por sobrevivir, por hallar sentido a su vida y por defender a los que ama es quizás la mayor epopeya.

¿Por qué escribimos cuentos? Prosofagia nº 2

¿Por qué escribimos? En cualquier foro literario donde aparezca un hilo planteando esta cuestión encontraremos multitud de respuestas, algunas muy diversas, pero casi todas con un trasfondo común, o tendente a una misma realidad.

Decía Beethoven que tenía que sacar lo que llevaba encerrado en el corazón, y por eso componía su música. En el caso de los escritores sucede algo muy similar. Hace poco leí a mi mentora, Montse Rico, que “escribimos lo que somos”, y escuché a una artista africana evocando una imagen fértil y vigorosa: “cuando te sientes vacío, sacas lo que hay en tu vientre”.

Son muchas y profundas las motivaciones que nos llevan a crear mundos imaginarios y a componer un relato. En el número dos de la revista Prosofagia os ofrecemos una antología de cuentos de los compañeros de nuestro foro.

Os invito a... más que a leerla, a saborearla, relato a relato, con la mente, con los sentidos y con las emociones. Y a todos los que aún no habéis participado en un foro literario, os invito a Prosófagos, un auténtico espacio de aprendizaje para los que -un día- soñamos ser escritores...

¡Ojo! En especial, noveles y novatos impacientes...

Gente, hoy estoy mandrosa (los catalanohablantes ya me entienden). Pecado imperdonable que esta vez me permitiré.
No escribiré mucho más: visiten esta entrada del blog de Teo Palacios (blog que, por otra parte, no tiene desperdicio en ninguno de sus capítulos, ¡absolutamente recomendable, si aún no lo conocen!). Lean, lean sobre autoedición, coedición y otras yerbas, como dicen los amigos del otro lado del charco.
Yo pasé mi propia experiencia en este campo (véase el post que colgué en su momento). No lo recomiendo, personalmente, salvo que se quiera hacer una edición limitada de una obra concreta para regalo, autopromoción, pequeña difusión entre familiares y amigos o por el simple gusto de tocar un libro propio entre manos.
En mi caso, siempre me he arrepentido. Pero... ¡de todo se aprende!

Leer en tiempos de crisis

La famosa crisis está en boca de todos y los escritores nos preguntamos hasta qué punto nos afectará…

El pasado 23 de abril, Sant Jordi, día del libro y la rosa, nos sacó de dudas, al menos de unas cuantas. Al día siguiente, los titulares de los periódicos proclamaban que la crisis no afecta las ventas de libros, que en tiempos revueltos se lee más que nunca, que los lectores siguen fieles y se multiplican. ¡Hay esperanza!

Por otra parte, en la agencia me comentan: sí, las ventas van bien, pero las editoriales no quieren arriesgarse. ¿Consecuencia? Apuestan por valores seguros. Léase, por ventas seguras. Es decir, autores ya consagrados (aquellos cuyo nombre se imprime en letras más grandes que el título del libro), best sellers o temas de rabiosa moda.

¿Los más vendidos en Sant Jordi? Aquí en Catalunya, en ficción, han sido estos tres:
Javier Cercas, con Anatomía de un instante. Su visión sobre el 23-F. Política novelada de candente interés.

Stieg Larsson y sus libros Los hombres que no amaban a las mujeres y La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina. Novela negra en la Suecia profunda.

Gaspar Hernández, con El silenci (novela en catalán galardonada con el Premi Josep Pla). Una historia donde se mezcla el mundo de las terapias alternativas, la realidad de la muerte, la ternura y el poder de la voluntad y de la palabra.

En resumen… ¿qué vende? Lo negro, lo místico, lo histórico-político. Ángeles, demonios y detectives. Así que ya sabéis, si metéis en vuestros libros buenas dosis de suspense, terror, esoterismo, intriga policíaca, secretos-ocultos-nunca-revelados y una pincelada de historia –guerra civil, guerra mundial, guerra fría o civilizaciones "exóticas"– tenéis unos cuantos puntos en vuestro favor. Son fórmulas ganadoras.

Es una tendencia que ya dura años y sigue, posiblemente en consonancia con los tiempos que corren, ávidos de emoción y fantasía con visos de realidad. Los que no escribimos sobre todo eso… ¡tendremos que bogar a contracorriente!

Me voy a remar un ratito.

Una buena noticia

Hoy ha salido a la luz Prosofagia, la revista del foro Prosófagos, del que formo parte. Me siento muy satisfecha y agradecida, como parte del equipo de redacción, por haber coronado este esfuerzo.

El primer número contiene una presentación y cinco entrevistas muy jugosas, que os invito a leer, a los siguientes autores: Alberto Vázquez-Figueroa, Rosa Montero, Montserrat Rico Góngora (mi mentora), Arlette Geneve y Julio Maruri.

Nuestra idea al publicar estas entrevistas es acercar a todos aquellos que amamos las letras y aspiramos a publicar algún día la experiencia y el buen hacer de autores consagrados, o en camino de serlo. Personalmente, he descubierto en todas ellas atisbos de la hondura y el mundo interior de estos escritores, aspectos con los que pienso que muchos podemos sentirnos identificados.

Podéis descargarla en pdf o leerla on line aquí.

Afilando el hacha

Decía Paco Umbral que para hacer buena literatura, en ocasiones hay que verter sangre. Mucha sangre. Hace poco una amiga me explicaba que, por consejo de su editora, estaba reescribiendo su novela y la había recortado hasta el punto que le dolía como si le estuvieran arrancando la piel a tiras.

Pues sí, ¡sangre! La metáfora es un poco bruta, pero a veces es necesario aplicar una poda generosa y despiadada a los propios textos. Todo lo que no suma, embellece, densifica… ¡sobra!
Así que esta Semana Santa me propuse afilar mi hacha vikinga y he emprendido mi tala particular. ¿La víctima? Mi primera novela. La pobre ha sufrido ya muchas podas… Quizás debiera comenzar de nuevo y olvidarme de todo. “A vino nuevo, odres nuevos”… Pero releyéndola, pienso que aún puedo rescatar algo. El esqueleto y un puñado de brotes que resisten los años y la autocrítica con empeño pertinaz. El resto, voy a desbastarlo ferozmente.

Espero salir airosa del intento.

Poesía en la intemperie

Antes de marchar unos días de vacaciones... sin teléfono, sin ordenador, sin Internet, perdida en medio del campo, dejo aquí estas frases de una entrevista a Joan Margarit, premio nacional de poesía. (Salió publicada en la Contra de La Vanguardia esta mañana, de 3 de abril)

Qué es un poeta?
Uno que busca la verdad.
Como el filósofo, pues.
El filósofo la presiente. El poeta la caza con el revólver del lenguaje, cargado siempre con seis balas.
¿Qué tipo de verdad caza?
Verdades universales, la que cualquiera en cualquier sitio reconoce. ¡No existe poesía sin un lector que entienda el poema!
¿Y si el lector no lo entiende, qué?
Entonces es culpa del presunto poeta.
¿Por eso hay pocos lectores de poesía?Por eso y también porque la poesía no regala nada: pide del lector una disposición, un mínimo adiestramiento del instrumento. Si lo hay, cada poema será una partitura interpretada por el lector: ¡habrá poesía!
¿Y para qué sirve la poesía?
Para ser más feliz. Misteriosamente. La poesía imparte conocimiento y consuelo. Es nuestra última casa de misericordia.
¿Cómo es eso?
Uno entra con un problema en un poema... y sale de él menos desgraciado. Entras con algún desorden y sales algo más ordenado. ¿Qué ha pasado ahí dentro? Misterio. ¡Nadie lo sabe, pero la poesía ha operado!
¿Existe algo que la poesía no consuele?
No. El buen poema, por bello que sea, será cruel. La intemperie es dura..., ¡pero más dura es sin poemas!

Dos trucos del chef

Estoy con las manos en la masa, hasta el cuello de correcciones y echando humo por la sesera. Así que hoy, a los eventuales visitantes de este blog, no se me ocurre nada mejor que regalarles un par de truquillos del Chef. Son dos recursos estupendos para los que estáis corrigiendo novelas y textos.

El primero es más antiguo que el ir a pie. Se trata de leer el texto en voz alta, pausadamente, entonando y vocalizando bien. Es ideal para detectar repeticiones, cacofonías, aliteraciones, frases demasiado largas o maltrechas, expresiones que no acaban de encajar… ¡No se escapa ni una! Es un método que pide tiempo y paciencia, claro, pero rara vez falla. Si suena bien, se lee bien. Será porque la ficción en prosa tiene más que ver con la voz que con la letra escrita… La literatura, a fin de cuentas, es la hija recién nacida de una larguísima tradición oral que hunde sus raíces en los albores de la humanidad.

El segundo truco se lo debo a mi amigo Federico, ingeniero escritor que aplica su ciencia a sus letras (valga la expresión). Sirve para corregir uno de los defectos más comunes de los noveles o cuasi-noveles: la repetición excesiva de nombres propios, especialmente de los personajes protagonistas. Se trata de simple matemática: con la herramienta de Word, contad las palabras totales del relato, luego buscad cuántas veces se repite el nombre de marras, y hallad el porcentaje de incidencia del nombre sobre el total de palabras. Si asciende por encima de un 0,6% - 0,8 %, casi seguro que os habéis prodigado en exceso. Y eso se nota. Si vuestros protagonistas ocupan un 1% del total de palabras del relato, o incluso más, ya sabéis: toca revisar y recortar. Los personajes secundarios no deberían superar el 0,3 %. Yo lo estoy haciendo, es un auténtico ejercicio de estilismo que obliga a ser creativos y más ágiles. Los resultados también se notan.

Con estos dos secretos, seguro que el guiso literario mejora sustancialmente su textura y sabor. ¡Probadlo!

Los esclavos de Miguel Ángel

¿Por qué titulo así esta entrada? Seguro que todos tenéis en mente esas poderosas esculturas sin acabar, con el rostro apenas dibujado, de miembros arqueados, pugnando por liberarse de la piedra. Bueno, pues esa es la imagen que me viene a la mente cuando pienso en mis novelas.

Salvando las diferencias, así es como veo mis manuscritos, por ahora. Acabados y sin acabar, retorciéndose en dolores de parto literario. Y ahí estoy yo, la comadrona, escarpa y cincel en mano, dispuesta a liberar las letras, las frases, los capítulos… para que una bella escultura pueda salir a la luz.

Hace pocos días se ha publicado una entrevista en Prosófagos, mi foro preferido, que os recomiendo vivamente. Guillermo Martínez, escritor desde la infancia, ganador del Planeta 2003, afirma que “todo lo que alguien puede hacer por sus libros es escribirlos lo mejor posible”. Sinceramente, le doy toda la razón. Y esto pide tiempo, y revisar, revisar, revisar... todas las veces que sea necesario.

No quiero acabar este post sin un saludo cariñoso a mis dos colegas brunescos –si pasáis por aquí―, amigos escritores con los que comparto agencia y que, como yo, están esperando buenas noticias que tardan en llegar, sin dejar de trabajar por un momento. Nos estamos animando mutuamente y ayudándonos también, en ese taller sembrado de astillas de palabras y polvo de fantasía.

¡Qué importante es no sentirse solos en esta batalla! Gracias por estar ahí.

¿Un consejo? Rescato uno de mis primeros posts: dad a leer vuestras obras, a amigos, familiares y, si podéis, a otros escritores. Escuchad sus opiniones y sugerencias, aunque vuestro criterio prevalezca. Os ofrecerán una visión rica y completa que os permitirá pulir y corregir con mucha mayor precisión. ¡Vale la pena!

Ardo en impaciencia

Llevo semanas —lo prometo— esperando publicar una nueva entrada para poder dar noticias... Como aún no tengo nada seguro, voy a contar lo que me ha sucedido durante los pasados días.
Tras llevar mi segunda parte de Estirpe a la agencia y dejar pasar unos prudentes días, resolví escribir a Espasa para preguntar cómo andaba la segunda edición de la novela y dar señales de vida. La editora me responde con un e-mail breve: "dame un teléfono que te llamo". Se lo di, y al poco rato, no pasó ni una hora, ¡me llamó!

Tuvimos una conversación que me dejó con los ánimos por las nubes. Parece ser que mis libros y mi estilo han gustado mucho en Espasa, que las ventas van bien y que tienen intención de seguir publicando a los autores con los que se estrenaron el año pasado... Me preguntó si tenía algo más escrito, y casi di un bote. ¡Claro que tengo algo más! En la agencia tienen tres, ¡cuatro! novelas inéditas para mover... Se lo dije, y me comentó que perfecto, pues la semana siguiente ella y la directora de Espasa viajaban a Barcelona para entrevistarse con varias agencias, entre ellas la mía. Que hablarían de todo esto y seguro, seguro, que tratarían de mis libros.

Esto fue hace quince días. La semana pasó, y yo esperando a ver si tanto la agencia como la editorial me decían algo... Nada. Entonces recibo un e-mail de Inés, mi contacto, para quedar un día y hablar de El heredero del clan, que, como ya expliqué, estaba leyendo ella. Me dijo que ya la había terminado y me citó este pasado jueves con ella y Sandra.

Llegó el jueves, y fui a la agencia. Apenas vi a Sandra, pues estaba muy ocupada y tuvo que irse, pero hablé un ratito con Inés. Y salí... ¿cómo decirlo? Tan en suspenso como había entrado.

Una de cal: El heredero del clan le gustó muchísimo. Me sugirió cuatro retoques y revisar algunos aspectos, pero en general me elogió la novela hasta hacerme enrojecer.

Otra de arena: cuando la novela esté revisada, la comenzarán a mover. ¿Y las otras? No sabía nada. Tomó nota para hablarlo con Sandra y me ha prometido que me dirá cómo está todo.

Total, que salí con la miel del elogio en la boca y la incertidumbre revoloteando adentro.
Ahora estoy revisando El heredero, una vez más... Y sigo esperando.

Espera activa y una entrevista interesante

Dicen que la esperanza es espera activa... Bueno, mientras voy esperando noticias, sigo trabajando. Hoy he estado en la agencia, donde les he llevado dos originales más: la continuación de Estirpe Salvaje y otro librito, no de ficción, sobre la gestión del tiempo. Inés, mi enlace, me dice: "¡Qué bien, más cosas para leer!" Como si tuvieran pocas, ¡que tienen, y muchísimas! La agencia bulle de actividad, se nota. Me ha comentado que están leyendo mis novelas, las que les presenté en otoño. Y que El heredero del clan le está gustando mucho.

Y mientras espero, os dejo este enlace al foro Prosófagos, donde podréis leer la entrevista que le hicimos a mi mentora, Montserrat Rico Góngora. Creo que os gustará leerla, no tiene desperdicio. Ella me animó y me enseñó unas cuantas cosas útiles en mis primeros pasos como escritora.

Y si deseáis hacer vuestros comentarios a la entrevista, podéis entrar aquí.

Regalo de Reyes...

La noche de Reyes me hice un regalo a mí misma. Por ahora. Pero espero que en el futuro sea un regalo para muchos lectores.

Acabé la "continuación" de Estirpe Salvaje. (Eso sí, que nadie espere un Estirpe Salvaje II o algo por el estilo. ¡El título será diferente!)

Tenía la historia tan madura en mente, ¡que salió como una cascada!

Será más corta, más rápida, más trepidante... y espero que no decepcione. Al escribirla tres años después de la anterior, habrá algunos cambios en la forma y en el ritmo. Han pasado muchas cosas desde que acabé la primera parte y todos evolucionamos, aunque nos mantengamos fieles a nuestro estilo personal.

Al menos yo he disfrutado escribiéndola, a capítulo por noche, sin cesar, con esa fiebre que me ataca cuando una historia pugna por salir a la luz.

Ahora, viene la parte no tan grata. Mi nueva "creación" es como un vestido hilvanado, tengo que repasar costuras, atar hilos sueltos... y colocar un botoncito que quedó suelto por ahí.

De momento, os dejo con una bella imagen de los bosques rusos, que tanto me inspiran y que están presentes en muchas de mis novelas. Más adelante espero dejar una muestrecita por aquí.