Un tropezón… del que también aprendí

Mi amigo –el que me “descubrió”– durante un tiempo se dedicó a buscar cosas sobre editoriales y publicaciones en Internet. Fue él quien me dio a conocer empresas como Trafford o Libros en Red, que te publican tus libros en versión digital o “POD” (impresión a demanda) y te los promocionan por la red, colgándolos en prestigiosas librerías virtuales como Amazon y Barnes & Noble.

Con el entusiasmo y la fiebre del novato, me dejé engatusar, ansiosa por ver mi primer libro convertido en un tomo impreso, con su tapa y sus hojas… Decidí invertir en la publicación de mi primera novela el dinero que gané con un premio literario. Así que me lancé y firmé contrato con Libros en Red para editar mi primera novela (la primera parte de la trilogía), La balada de Maya.

¡Uf! Pasó un año entre que firmé y salió el libro. Y en todo ese tiempo aprendí muchas cosas… tantas, que cuando el libro salió a la luz, ya estaba totalmente arrepentida de haber dado ese paso.

En primer lugar, la novela era tan extensa que tuvieron que editarla en dos tomos, con lo cual cambiaron necesariamente la tarifa de publicación y las condiciones del contrato.

En segundo lugar, si no pasé cinco correcciones al texto original, ¡no le pasé ninguna! Decenas de páginas llenas de anotaciones, añadidos, cortes, pulidos… Alguien me preguntó una vez si tenía un negro para revisarme los textos. ¡Yo misma he sido mi negra! Aún no sé cómo pude corregir tantas veces las casi novecientas páginas del relato. Acabó siendo obsesivo, siempre encontraba algo que mejorar. Por fin, decidí darle el visto bueno final. A todo eso, cada vez que el texto debía corregirse, tuve que pagar un plus por retocar la maqueta…

La portada del libro fue otra historia. Me presentaron un diseño espectacular, pero que no se avenía con el contenido. Así que les expliqué mi idea de portada… ¡Nunca encontraban la imagen adecuada! ¿Tan difícil es buscar o dibujar una amazona a caballo? ¿Un barco vikingo? ¿Un grupo de jinetes armados? Al final, tuve que enviarles unos esbozos dibujados por mí misma, que utilizaron para la tapa del primer tomo. Diseñaron no menos de siete pruebas, hasta que les di el visto bueno. Reconozco, eso sí, que tuvieron mucha paciencia.

El mapa, ¡otra odisea! Como sé dibujar con lápiz, pero en ordenador no tengo ni idea –se ve que hay programas fantásticos para diseñar mapas, pero no los domino– les dibujé mi mapita, lo escaneé, le puse los nombres y lo convertí en un documento pdf para que lo insertaran. Resumo, porque sería demasiado largo. ¡No podéis imaginar lo que costó que el mapa saliera mínimamente visible, con los nombres y los dibujitos en su lugar!

A todo esto, una vocecita en mi interior comenzó a decirme: tantos problemas, tantas dificultades, sólo quieren decir una cosa… Este proyecto nació torcido, será porque no tenías que embarcarte. Pero ya era tarde. El contrato estaba firmado, y yo tirándome de los pelos. Ya había escrito mi quinta novela y esta primera me parecía tan pedestre, tan simple, tan defectuosa…

Cuando los veinte ejemplares me llegaron por correo a casa, no supe si reír o llorar. Los miré con cariño y con pena. Regalé dos a mi amigo, porque me los pidió, y los demás los conservo en una caja, bien escondidos… Libros en Red ya abrió mi espacio para anunciarlos y también están en Amazon y Barner & Noble. ¡Rezo para que nadie los vea y pasen desapercibidos!

Moraleja triple: No te precipites. No publiques tu primera novela, a menos que una editorial reconocida quiera lanzarla. No autopubliques.
Y, paciencia, paciencia…

Bueno, mejor no lamentarse ni mirar atrás. Algo positivo siempre se obtiene, aunque sea la experiencia. De todo se aprende… Sí, desde luego, algo he aprendido.

12 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola Elisabeth. Tal vez no me recuerdes pero soy Fran de mileteraturas.ning.com. Me resulta útil tu comentario porque yo también estoy terminando una novela. Es de agradecer qeu los que nos dedicamos con ilusión a algo artístico podamos intercambiar opiniones. Saco la conclusión de que prácticamente no merece la pena publicar salvo que una editorial seria quiera hacerlo. O que ganes un premio que lleve aparejado eso mismo. Un abrazo.
Fran (mileteraturas)

Elisabet dijo...

Hola, Fran,

gracias por tu visita. Creo que tienes razón en lo que dices. Lo que pasa es que a veces los novatos no sabemos verlo, nos vence la precipitación y las ganas de publicar... Y eso nunca es bueno. Si quieres que te pase la carta de Schavelzon con consejos para presentar novelas a editoriales y agencias, escríbeme cuando quieras y te la envío, te puede ir bien.

Un abrazo,

Elisabet

Anónimo dijo...

Me interesaría que me enviases esos consejos para publicar, Elisabet, si no es mucha molestia. Cuando le de el último brochazo a la novela voy a tener que empezar "otro trabajo": enviarlo a concursos, quizás buscar agente... En fin... Cualquier consejo puede ser útil. Muy agradecido de antemano. Abrazo.
Fran (mileteraturas)

Elisabet dijo...

Fran, escríbeme a labaladademaya@hotmail.com y te enviaré ese documento, seguro que te irá de perlas.

Saludos,

Elisabet

Teresa dijo...

Hola Elizabeth, qué bueno ha sido para mi encontrarte, hace tanto tiempo que me da vueltas por la cabeza la idea de publicar!!!. A instancias de muchísimos lectores de mis poemas regador por internet desde hace algunos años... poemas que llegaron a internet por alquien que nunca supe quie fue. También escribí una novela, y estoy precisamente en el momento en el cual quiero hacer de la escritura un trabajo de todos los días, porque he tenido mucha gente alrededor que me ha animado a hacerlo.
Mi blog:
www.poemasdeteresaaburtouribe.blogspot.com
Un gusto conocerte.

Monica Ivulich dijo...

Elisabeth, me gustan tus comentarios. pero debo decirte algo, autopublicar y publicar tu primer novela no esta tan mal, al menos puedes presentarte como escritora de un libro y no de simples proyectos. No te martirices por un primer libro de novata, a los grandes escritores tambien les pasa, peor es cuando el cuarto o quinto cae en calidad y se defrauda a lectores que te han seguido. Pero los primeros pasos siempre son debiles, verdad?
Me gustan tus comentarios. Pero creo en la pasion literaria aunque nos haga equivocar por momentos. La experiencia nos hace vencer los errores del ensayar a ciegas.
Gracias por publicar tu experiencia muy valiosa.

Elisabet dijo...

Muchas gracias, Mónica. Primero por tu visita a mi blog, y luego por el comentario. Ya hace tiempo que dejé de mesarme los cabellos por esa autopublicación. De todo se aprende, es verdad. Esto mismo que me comentas me lo dijeron varias personas. Al menos, pasé por el proceso de editar un manuscrito, corregir y publicar. Ya no era una novel a secas. Luego, pedí a Libros en Red que lo retiraran de circulación y así lo hicieron, menos mal. Ahora estoy reescribiendo esa primera novela... un ejercicio fascinante y retador. Me consuela saber que otros grandes autores también reescribieron e hicieron varias versiones de algunas de sus primeras obras, como es el caso de Valle Inclán. Sólo que Valle Inclán, a los veintiséis años... ¡escribía bastante mejor que yo a mis cuarenta!

Sergio Cossa dijo...

Hola Elizabeth. Llegué a tu blog a través de algún otro... vaya uno a saber cuál, con eso de andar clickeando por todos lados :)
Aquí me encuentro en la lectura de tus pasos, que, comparados a otros nóveles que leí, son muy similares.
De todo se aprende y aquí sigo aprendiendo.
También, como se puede suponer, tengo mi primera novela terminada y varias veces corregida.
Hasta ahora escapé a la zanahoría de la autoedición y voy por el intento de solo distribución digital, para ver cómo madura el proyecto.
Te saludo y sigo leyendo tus posts.
¡Gracias por toda esa información!

Elisabet dijo...

Sergio, gracias por tu visita y... ¡no te rindas nunca! Sobre todo, no te quedes con una sola novela. Cuando lleves dos o tres escritas entenderás por qué te lo digo. Es posible que logres publicar por cuenta ajena una de las siguientes, no la primera.
Saludos,
Elisabet

Corpi dijo...

Hola Elisabet. Te he enviado un correo a labaladademaya y me lo ha devuelto. Si puede ser, me gustaría que dejaras un correo donde pudiera escribirte, es para pedirte la carta de Schavetzon.
Gracias y enhorabuena por el premio.

Angel Gonzalez dijo...

Elisabeth, me reconforta mucho leer tus comentarios. A pesar de ser nuevo en esto, intuía que los tiros debían ir por ahí. Me gustaría conocer tu opinión sobre los blogs para promocionar tu obra. Acabo de abrir el mio. http://angelgros.wordpress.com/

Elisabet dijo...

Hola, Angel. Gracias por tu visita. Los blogs son buenos para promocionar la propia obra, por supuesto. Pero un blog, o una web, son como una tienda: necesitan tiempo y dedicación. No basta con estar ahí y anunciarte, sino que has de moverte, generar visitas, trabajar con tus contactos, enviar e-mails, ser activo en las redes sociales... De lo contrario, pocos vendrán a tu página.

Eso en cuanto a trabajo. Pero luego está el blog en sí: para que el navegante entre y quiera volver has de ofrecer algo que satisfaga al que busca, que guste y resulte útil, atractivo o interesante. Internet es cómodo, rápido, accesible... la desventaja es que ¡somos tantísimos! que es difícil poder hacer oír tu voz en la multitud a menos que hagas alguna acción de marketing, por así decir. Al menos entre tus amigos y conocidos.

Busca a Hernán Casciari por google y visita su web. Él se hizo famosísimo a partir de los escritos que publicaba en su blog, que luego se convirtieron en novelas y una editorial importante ha querido publicar. Verás, también, el por qué de su éxito.

Saludos y ánimos.