¡Otra que llegó tarde!

El miércoles fue un día de lo más movido (literariamente hablando). Por la tarde, recibí una llamada sopresa de otra editorial que, después de más de un año, y tras haber hecho analizar mi novela por tres críticos distintos, dice que les interesa mucho publicarla.

Yo le expliqué a esta señora la verdad: que en su momento envié mi novela a muchas editoriales, en plan bombardeo, y que ahora mismo ya la tengo comprometida y en plena maquetación. Me echó una bronquita, porque dice que han invertido tiempo y dinero para pagar las valoraciones y que finalmente todo ha sido en balde. Y me dijo que los escritores "de oficio" eso no lo hacen, que esperan respuesta antes de enviar a todo quisque sus obras. ¡Ja, ja! Es que soy una novata, me excusé. (Y no sólo eso, aunque así no se lo dije, claro, sino que soy un poco kamikaze...) En fin, la señora me felicitó, me dijo que sobre todo pensara en su editorial para una próxima novela y cuando le dije que tenía más escritas me pidió que se las enviara, para "compensar"!! Por supuesto, le respondí que todo lo hacía a través de la agencia, y me comprometí a pasar sus datos a Sandra para que tengan esta otra editorial en reserva, por si acaso.

Mi interlocutora, por fin, tuvo un detalle de esos que te hacen subir la autoestima. Me leyó de viva voz la valoración de uno de los críticos. Bueno... ¡Me engordé 10 k de repente! Ja, ja, ¿dónde los meteré?? Qué pena por ellos, qué pena... Pero me sentí flotando. ¡Que me quiten lo bailao!

No me hagáis mucho caso los lectores que caigáis por aquí. ¡Es que hoy es viernes, llega el finde y estoy contenta!! :)

Un regalito

Ayer me llegó un regalo de Espasa. Es el primer libro de una colección en la que incluirán mi novela. ¡Toda una gentileza!

Se trata de una colección de literatura juvenil. La encuadernación es casi de lujo, muy cuidada. Emociona pensar que "mi" libro pronto se verá así.

No paro de darle vueltas al tema y ya he redactado cuatro posibles textos para la contraportada, ¡me temo que voy a marear a mis editoras!

Hoy también me ha llegado el manuscrito que envié a Edebé. Me lo han devuelto por correo certificado y un atento saludo. Aunque su respuesta ha sido muy tardía y negativa, se han portado bien. También me invitan a presentar alguna de mis obras a su concurso de novela juvenil. ¡Ya lo pensaré!

Un año después

Hay veces en que las respuestas tardan en llegar... No sólo meses, sino años. Hace unos días recibí un mensaje de una de las editoriales a las que había enviado mi novela, antes de firmar contrato con la agencia.

Se disculpan por haber tardado tanto en responder (más de un año). Dicen que la novela les gustó mucho y que la tenían retenida, pero que finalmente no la pueden colocar en ninguna de sus colecciones, y me animan a seguir intentando con otras editoriales, porque vale la pena.

Como han sido tan amables, les he respondido y les he comentado que sí, voy a publicar la novela con Espasa. Y les he agradecido su atención, pese a la tardanza en contestarme.

No esperaba que me contestaran pero lo han hecho, felicitándome e interesándose por la edición del libro. ¡Vaya! Les he reenviado estos e-mails a la agencia, a ver qué piensan... ¡Nunca se sabe si esa otra editorial puede ser una puerta abierta, en el futuro!

¡Acabé una parte! Y el libro va tomando forma...

"Has ido como una bala". Este fue el comentario de mi enlace con Espasa cuando, la semana pasada, les envié todo el original corregido, comentado e incluso modificado en algunos puntos. Supongo que me lo tomé con pasión... Debo decir que ha sido una buena experiencia, uno de esos entrenamientos que te prepara para detectar errores y fallos estilísticos con gran agudeza. Ahora, corrijo otros textos, míos o de otros, y veo cosas que antes me costaba más apreciar.

Ya están diseñando el interior y la tapa. Me han consultado algunos detalles sobre el dibujo de la portada, la idea que tiene el artista y la que tenía yo... Parece que estamos coincidiendo bastante, a ver qué saldrá.

Ayer me enviaron dos pruebas de la maqueta interior, y me quedé sorprendida. Es muy cuidada, parece un libro antiguo, con una cenefa preciosa en cada página, guirnaldas vegetales y un escudo de guerra... ¡No digo más! Como le comenté a unas amigas por e-mail, cada mensaje que recibo de Espasa es como escuchar las pataditas del bebé que quiere nacer.

Y, por cierto, esta semana también recibí un e-mail inesperado. Pero lo cuento en otro post.

¡A trabajar!

¡Por fin llegó! Hoy he recibido mensaje de Espasa, con el texto de mi novela y las correcciones de la editora. ¡Dios mío! Está plagado, literalmente, de anotaciones, recortes y sugerencias... No son cosas importantes ni cambian substancialmente el texto, pero sí muchos pequeños detalles. Ah, ¿quién decía que el diablo está en los detalles? Está visto que una no es buena correctora de sí misma.

Bueno, tendré que hincar los codos y ponerme manos a la obra. Esto será cirujía fina. Pero, sinceramente, estoy emocionada. Es la primera vez que una editorial me corrije un texto, y creo que voy a aprender muchísimo.

Por otra parte, la editora me envía unos comentarios útiles sobre el uso de cursivas, comas, acentos... alguna observación sobre mi estilo y un resumen de la novela. Es curioso leer cómo otros "ven" e interpretan tu obra, cómo la sintetizan y qué comentan de ella. También, para qué negarlo, te produce una íntima satisfacción.

Me sugieren algo que ya contemplé y está en marcha: que incorpore un mapa y una relación de personajes, dado que hay muchos y sus nombres no resultan familiares. También me piden un texto para la contratapa, una foto de la autora para la solapa y una presentación. Todo esto, ¡en un mes!

Finalmente, me han enviado un modelo de dibujo para la portada. Corresponde a otra obra, pero me han dicho que han pensado en algo de ese estilo. ¡Me ha encantado!

He escrito a mi contacto con Espasa agradeciendo todo lo enviado y prometiendo remitirles todo cuanto antes. Ella me ha respondido y me ha dicho que les está gustando mucho trabajar con mi libro.
¡Ahora sí que me toca ponerme a trabajar!

Hacerse amigo de los libreros

Esto es otra cosa que he aprendido. ¿Quién es la última persona entre tu libro y el lector que lo comprará? ¡El librero! Por eso conviene hacerse amigo de ellos, para que tengan ahí tus libros, bien expuestos, en el escaparate o en las pilas de "novedades" o "recomendados" que atraen las miradas... Bueno, pues estoy cultivando la amistad con las dos librerías de Barcelona y Badalona que tienen mis libros, y esto funciona. En Excellence, donde presenté el primer libro, dicen que está saliendo muy bien. Ahora ya formo parte de su equipo de "conferenciantes colaboradores". El día 15 de este mes di otra charla en su sala de conferencias: "Transformar los sentimientos negativos en energía positiva". No os podéis imaginar el temblorcillo agradable que da ver una sala llena de gente, con tu libro abierto en las manos, expectantes... Y, después de dar la charla, tener una cola de personas para que se los firmes. Sí, estos eventos contribuyen mucho a darte a conocer y a vender más tus libros.

En la librería El Full de Badalona me han ofrecido participar en la feria del libro, que empezará esta semana próxima. El 22 de abril por la tarde estaré allí, en la plaza de la Vila, con otros escritores de mi ciudad, firmando libros. ¡Menuda impresión! Una novatilla al lado de esas personalidades de pluma aguda, la crème de la crème cultural de mi ciudad... Y qué emoción, la verdad sea dicha. Hoy paseando por una calle céntrica he visto un póster muy lindo, anunciando la feria del libro y el programa de todos los actos que habrá, ¡y salía mi nombre! He estado a punto de arrancar el póster de la pared y salir corriendo.

Bueno, saboreo todo esto, que hasta hace poco era nuevo para mí. Supongo que dentro de unos años me reiré de mi vanidad e ilusión de escritora recién estrenada.

¡Sorpresa! Qué rápido ha sido...

Hace unos días envié un correo a la editorial que me va a publicar mi segundo libro, preguntándoles cuándo me enviarán las pruebas para corregir y demás... Y al día siguiente recibo, con gran sorpresa mía, un mensaje de respuesta diciendo que mi libro está a punto de salir "de" imprenta, ya listo... y que me enviarán mis ejemplares de promoción en breve.

¡Me he quedado de una pieza! ¿Tan rápido? ¿Sin una corrección por mi parte? ¿Sin ver pruebas de portada, ni de la contratapa? Ah, estoy temblando... Mis amigos me dicen que calma, que no sea perfeccionista, que saldrá bien... ¡pero yo tenía varias correcciones en mente!

Bien, ahora sólo me queda tener fe en el buen criterio de los editores. Y esperar.

Pronto sabréis más.

Cuando el fruto cae por su peso

Ser escritora es algo que jamás planeé en mi vida. Sí, me gustaba mucho leer, y ya de niña escribía cuentos y muchas historias que dejé inconclusas… Pero de ahí a ponerme el capelo de escritor, ¡hay un gran trecho! No, definitivamente, eso no era para mí. Jamás me creí capaz de empezar –y acabar– una sola novela.

Pero, como se suele decir, cuando el fruto está maduro cae por su propio peso. Siempre recordaré la noche del 28 de agosto de 2004, cuando, harta de los programas que emitían por televisión, cerré el aparato, me senté ante mi ordenador, abrí el Word… y posé las manos sobre el teclado.

Comencé a escribir. La historia –Cuento, lo titulé– me rondaba por la cabeza desde hacía meses, y pensé: voy a distraerme un rato poniendo por escrito todas esas fantasías.

Comencé… y no paré. La pasión me atrapó de forma inesperada y arrebatadora. El cuento se alargó, los personajes crecieron… y, cuando me quise dar cuenta, las cien páginas primeras se convirtieron en doscientas, luego en trescientas… hasta superar las quinientas.

De pronto me di cuenta de que eso era algo más gordo que un mero pasatiempo, y comencé a imprimir borradores para repasar y corregir. ¡Nunca me había sucedido algo semejante! Supe que no podía parar hasta acabar la historia, y así lo hice. La completé con dos más en mente, para continuar. Fue mi primera novela, inicio de una trilogía que trajo cola…

Busca un mentor

Mi actividad literaria permaneció en secreto, hasta que un día un amigo pilló un fajo de folios de un borrador que me había olvidado en la bandeja de la impresora. Los estuvo hojeando. “¿Qué es esto?”, me preguntó. Roja como un tomate, le quité importancia, mientras le arrebataba los folios de la mano. “Nada. Tonterías. Cuentos que se me ocurren…”. “Pero es muy bonito”, insistió él, “Dices cosas hermosas. ¿Por qué no lo publicas?”

¡Ah, ese fue el primer empujón! Publicar… mágica palabra que me comenzó a acechar. Publicar… Publicar mi libro. Mi novela. ¡Tampoco lo había pensado! Pero… ¿por qué no?

Así fue cómo fui atacada por la fiebre del publicar.

No conocía en absoluto el mundillo literario, ni sabía cómo comenzar. Así que pensé: pide consejo, busca ayuda de alguien que sepa… Casualmente, había tenido ocasión de conocer a una buena escritora de mi ciudad, especializada en novela histórica, que ya había publicado varios libros. Había colaborado con mi fundación dando alguna conferencia y su hijo trabajaba en mi equipo como informático. La llamé por teléfono y le expliqué. “He escrito una novela… Me gustaría publicarla… ¿Podrías aconsejarme?”. Ella pareció muy contenta de mi llamada, en seguida se interesó y quedamos a tomar un café. Antes de vernos, ya me dio algunas recomendaciones por teléfono. “Redacta una presentación del libro que sea atractiva y una sinopsis. Elige un capítulo o dos para presentar a los editores. Y hablamos”.

Consejos de escritora consagrada a una novel novata

El día del encuentro estaba tremendamente emocionada. Era la primera vez que hablaba con una escritora… como aprendiz de escritora. Le llevé la sinopsis, un elenco de personajes y una muestra de fragmentos de mi novela. De alguna manera, era como confiarle mis criaturas, algo muy íntimo que aún no había querido mostrar a nadie. Ella prometió leerlo y darme su opinión. Me pasó un listado de editoriales que conocía, con nombres, teléfonos y direcciones, y me dio sus primeros y valiosos consejos, en medio de una conversación apasionante, que aquí voy a intentar reproducir:

1. Un buen escritor no se hace en dos días. Por lo general, lleva unos diez años para madurar. Me confesó que sus primeras novelas las tenía guardadas en un cajón y que, ahora, ni aunque le pagaran por ello, querría publicarlas. El secreto para madurar es escribir, constantemente, como una disciplina, a diario si es posible. Ella lo hace desde que tenía doce años, y ahora tiene 42.
(Este consejo lo he recordado, con cierto dolor, tiempo después…)

2. A la hora de presentar un escrito a la editorial, conviene redactar una presentación que haga la obra interesante y “vendible”, y una sinopsis. Si un autor no sabe resumir bien su propio libro… ¡mal síntoma! A esto se le añaden uno o dos capítulos de muestra. Pueden ser el primero y otro al azar. Un listado de personajes también ayuda. Algunas editoriales lo piden. El manuscrito debe presentarse bien impreso y encuadernado.

3. Tener paciencia: las evaluaciones de los editores tardan entre tres y doce meses en llegar, ¡o más!

4. No limitarse a probar suerte con una sola editorial: es mejor enviar el escrito a varias. Así, cuando lleguen los primeros “no” siempre te queda una expectativa abierta, con las otras… Es mejor tener que elegir, ¡si llega el caso! (A ella le ocurrió. Su última novela la querían en varias editoriales, pero al final prefirió esperar la valoración de la que le interesó más, y ha publicado con Planeta).

5. Sobre la autoedición, no me la recomendó. Si no tienes medios ni tiempo para distribuir o vender los libros, ni para irlos repartiendo de librería en librería, puedes quedarte con un stock de libros acumulados… Además, económicamente no todo el mundo se lo puede permitir.

6. Sobre la extensión de la obra. Cuando se trata de un autor novel, las editoriales prefieren no arriesgarse. No cuesta lo mismo publicar una novela de doscientas páginas que un tocho de quinientas. Para ser el primer libro, es mejor presentar obras breves, incluso relatos.

7. Mantenerse activo siempre. Una vez acabas una novela, o incluso cuando la publicas, has llegado a una meta, pero hay que seguir. Explorar ideas nuevas, no dejar de escribir, mantenerse siempre “en forma” literaria e ir produciendo diversas obras.

8. Sobre la especialización. Cuando le comenté el tipo de novela que había escrito, me dijo que la épica fantástica era un terreno que conocía poco, quizás poco valorado, pero que era positivo especializarse en algún género. Sin que eso te encasille, en cierto modo da cierta credibilidad.

9. Da a leer tu manuscrito a otras personas. Esto es algo que no pensé hacer… por pura timidez. Ella leyó fragmentos. Posteriormente algunos colegas de lo foros han leído mi primera novela y me han dado su parecer.

A la semana, la que ya consideré mi mentora me llamó por teléfono. Temblando, escuché su veredicto… “No necesitas diez años para empezar a publicar”, me dijo, y lo recuerdo como si fuera ahora. “Escribes muy bien y ya puedes comenzar”.

A la caza de editorial

Con mi primera novela acabada y corregida (al menos, en esa época aún me parecía potable), comencé a contactar editoriales. Llamada de teléfono, presentación y envío de originales, con sus muestras y sinopsis. ¡Se gasta mucho en papel, tinta y encuadernación! Pero todo sea por la causa.

¿Cómo seleccioné las editoriales? Hay una manera muy elemental: ve a la librería de tu casa y comienza a tomar nota de las contratapas de los libros que publican obras del estilo de las tuyas. Luego están las listas que te pasan amigos y conocidos… y, por supuesto, Internet.

He aquí un magnífico enlace de donde he sacado mucha información:
http://elmundolibro.elmundo.es/elmundolibro/letrasenlared/editoriales.html

Las primeras respuestas llegaron a los pocos meses. Los “noes” siempre son rápidos. La verdad es que con esta primera novela no tuve mucha suerte (¡afortunadamente!, pienso ahora). La envié a once editoriales. De algunas, he recibido respuesta casi dos años después.

No me desanimé porque siempre tuve dos apoyos que me iban espoleando: mi amigo y mi mentora me dieron alas y siempre han estado ahí, animándome.

Mientras tanto, seguí escribiendo. Durante el 2005 acabé la trilogía, con su segunda y tercera parte. Al finalizar la tercera, me di cuenta de que algo había evolucionado en mí. Esta última era mucho más madura, más profunda… Y ya tenía ideas bullendo en el cerebro para otras novelas.

En el 2006 escribí la cuarta novela, más breve, unas 250 páginas. Entonces decidí presentar ésta a las editoriales. Formaba en sí una historia “redonda” y pensé que sería más fácil que me la publicaran. Y repetí el proceso.

En total, la envié a… ¡veinte editoriales! A algunas el manuscrito, otras me pidieron sólo la sinopsis, lista y muestra de capítulos, más un currículum literario.

Por cierto, esta es la que me va a publicar Espasa (que no es ninguna de esas veinte), imagino que en buena parte por obra y gracia de mi agente.

Cuando escribí mi quinta novela, también procedí a bombardear editoriales. La envié a doce, de las cuales he recibido dos “no”, por ahora, y una propuesta rápida de co-edición, que rechacé (de eso hablaré en otro capítulo).

Como veis, se trata de iniciar una campaña en toda regla y de sostener el ataque con perseverancia espartana. Un poco belicosa la comparación, pero una que es un poco guerrera...

Los foros de Internet

Un buen día, cayó en mis manos un manual de esos que prometen éxito empresarial rápido: Treinta días para lanzar tu negocio en Internet. No tenía nada que ver con literatura, pero lo leí para mejorar mi trabajo profesional… Entonces, vi que podía aplicar sus principios a mi incipiente carrera literaria. Y así lo hice.

Fue de esta manera cómo, buscando por Internet, di con los foros literarios. Eché un vistazo a dos o tres y me quedé en Bibliotecas Virtuales. Esto fue en septiembre de 2006. Más tarde, ingresé en www.sedice.com, concretamente en el espacio Tierra de Leyendas. También he participado durante un tiempo en Letras Escondidas. Actualmente frecuento Prosófagos.

Los foros me abrieron muchas perspectivas. Podría enumerar una larga lista de cosas que he aprendido y progresos que he hecho gracias a que un día entré ahí… Además de conocer a otras personas que aman las letras y, supongo que al menos unos cuantos, anhelan publicar un día.

Resumo lo que me he aportado frecuentar los foros literarios, ¡que no es poco!

El apoyo humano y emocional de muchas personas que están en mi misma situación, parecida, o que ya llevan camino recorrido por delante y me han enseñado. Compartir afición, sueños y peripecias anima muchísimo y te da coraje para seguir.

La publicación de mi primer libro de no ficción: alguien anunció en un hilo de BV que una nueva editorial aceptaba originales y ni corta ni perezosa los contacté… Así fue cómo llegué a publicar mi primera obra.

¡Aprendí a escribir cuentos! He explorado temas, estilos y argumentos que nunca soñé tocar… Escribir, recibir las críticas de los compañeros, leer los cuentos de los demás, comentar; todo ha sido un magnífico ejercicio que me ha ayudado como escritora. Es como participar de un taller literario con tertulias e intercambio de ideas.

Contacté con Prometeo, autor del blog http://miseriasliterarias.blogspot.com. Este ha sido mi mentor virtual. Le pedí consejo para publicar mis novelas y fue él quien me sugirió que buscara agencia, recomendándome varias. Otro amigo escritor, novel también, me facilitó un listado. Seguí su consejo… Y ya he firmado con la primera agencia que contacté, Sandra Bruna, y tengo una novela marchando.

Así que, aparte de todo lo que he aprendido, puedo decir que los foros me han ayudado a afianzar mi carrera literaria.