El mundo editorial en 2018... ¿cómo está el patio?

Jordi Nadal, presidente de Plataforma Editorial, cada año tiene el detalle de informarnos a todos sus autores sobre cómo está el panorama editorial y cómo ve él las novedades y las tendencias que se aprecian.

Extraigo estas citas de su correo porque creo que son de interés para todos los que escribimos.

¿Pero cómo está el sector editorial en el país? Muchas de las noticias no son halagüeñas, pero nos gusta entenderlas como un reto y una oportunidad más para ser originales, artesanos e innovar para seguir creciendo. A veces en facturación, y siempre en saber y en conocimiento. Las cifras del Observatorio del Libro desvelan la muerte de los superventas. O, en otras palabras, lo que no es ningún secreto: ya no se venden tantos libros como antes. En el año 2000 se produjeron más de 10 ediciones de 216 títulos, mientras que en el 2018 solamente 111. Las 2.316 editoriales consideradas como pequeñas por el observatorio (con una producción menor a los 1000 títulos) son responsables del 28,3% de los títulos disponibles en las librerías. Salvo el mercado alemán, que ha decrecido tanto en facturación como, en este segundo caso, de un modo inteligente, también en producción de títulos desde el 2007, el resto de los grandes mercados han descendido en facturación, pero aumentado en número de títulos (léase, se necesita producir más para facturar lo mismo y se vende menos por título). El grupo editorial más grande del mundo apenas factura el 60% de lo que factura Netflix y representa apenas un 3,2% de la facturación de Amazon.
Digámoslo claramente: somos un sector bello e importante a nivel social, pero pequeño en números.
Y aquí, para curiosear, un enlace a la lista de libros más vendidos en Amazon (el pasado año en España).

¿Qué más ocurre? Sigo citando a Nadal (las negritas son mías):

Cada vez hay más actores ajenos a la industria produciendo contenidos, empresas que se han adaptado rápidamente al paradigma digital. Todo esto se traduce en una sobreabundancia de contenidos. Hoy Netflix produce series, pronto hará otras cosas, ¿por qué no libros?
«Cada 24 h se fabrican en España en promedio 621.000 ejemplares de libros en papel, y durante las mismas 24 horas, se venden 421.000. O sea, 70 millones de libros al año sin vender, que terminan luego en ventas de saldos o incinerados y vendidos como papel reciclado.»
Eso equivale a unos 100.000 palés de libros anuales; esto es, se han editado de más. Y lo peor, han sido PAGADOS en su producción para no ser vendidos.
A diferencia de la industria del automóvil, que fabrica el coche Just in Time, nosotros producimos libros Just in Case, y eso es durísimo, porque todas las editoriales invertimos mucho dinero que, inevitablemente, en ocasiones, se pierde.
Setenta millones de libros sin vender... Para la quema, el reciclaje o el olvido. 
¿Cuántos más se publican en Amazon sin ser leídos, o leídos apenas por unos pocos conocidos o amigos?
Tanto esfuerzo, tantas horas, tanta energía y creatividad dilapidada...

Y ahora, la gráfica. El diagrama de abajo representa el peso del mundo editorial en el mundo, por idiomas. ¿Creíamos que el español es el idioma número dos, después del inglés? Sí en hablantes, pero no en peso editorial.  Como dice Jordi Nadal...

Aunque nuestro mercado hispanoparlante es demográficamente poderoso, somos una lengua culturalmente periférica, y no parece que crezca nuestra influencia (España supone un porcentaje tan pequeño que hasta el autor de la filmina tapó el nombre con la etiqueta de Hispanoamérica). El mundo [editorial] es anglosajón, chino y alemán, con restos de grandeur francesa (son grandes lectores; a diferencia de aquí: Vincent Monadé, presidente del Centro Nacional del Libro Francés, autor nuestro, dijo en una visita reciente que en Francia tener una biblioteca en casa es una señal de logro social).


Ya lo sabéis, compañeros escritores. Buscad traductor o escribid una versión inglesa, china o alemana de vuestros libros. O mejor, buscad un agente en USA, China o Alemania, ¿quién sabe? Tal vez de ahí pueda surgir la oportunidad...

Si no, siempre nos queda Amazon, donde, al menos, se puede sobrevivir. ¡Bienvenidos a la jungla!




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