Los esclavos de Miguel Ángel

¿Por qué titulo así esta entrada? Seguro que todos tenéis en mente esas poderosas esculturas sin acabar, con el rostro apenas dibujado, de miembros arqueados, pugnando por liberarse de la piedra. Bueno, pues esa es la imagen que me viene a la mente cuando pienso en mis novelas.

Salvando las diferencias, así es como veo mis manuscritos, por ahora. Acabados y sin acabar, retorciéndose en dolores de parto literario. Y ahí estoy yo, la comadrona, escarpa y cincel en mano, dispuesta a liberar las letras, las frases, los capítulos… para que una bella escultura pueda salir a la luz.

Hace pocos días se ha publicado una entrevista en Prosófagos, mi foro preferido, que os recomiendo vivamente. Guillermo Martínez, escritor desde la infancia, ganador del Planeta 2003, afirma que “todo lo que alguien puede hacer por sus libros es escribirlos lo mejor posible”. Sinceramente, le doy toda la razón. Y esto pide tiempo, y revisar, revisar, revisar... todas las veces que sea necesario.

No quiero acabar este post sin un saludo cariñoso a mis dos colegas brunescos –si pasáis por aquí―, amigos escritores con los que comparto agencia y que, como yo, están esperando buenas noticias que tardan en llegar, sin dejar de trabajar por un momento. Nos estamos animando mutuamente y ayudándonos también, en ese taller sembrado de astillas de palabras y polvo de fantasía.

¡Qué importante es no sentirse solos en esta batalla! Gracias por estar ahí.

¿Un consejo? Rescato uno de mis primeros posts: dad a leer vuestras obras, a amigos, familiares y, si podéis, a otros escritores. Escuchad sus opiniones y sugerencias, aunque vuestro criterio prevalezca. Os ofrecerán una visión rica y completa que os permitirá pulir y corregir con mucha mayor precisión. ¡Vale la pena!

16 comentarios:

Alexander Carrigan dijo...

Hasta cuando!!!
Bueno sólo para mandarte saludos y buenas vibras. Una pregunta :¿Tus novelas están aquí en méxico?

Bueno, gracias por los consejos y me gustaría que actuañizaras con más frecuencia.

Alexander Carrigan dijo...

Por cierto, si quiero que me envies lo que me platicaste en el post anterior :la carta con consejos a los noveles, de la agencia Schavelzon.

Mi correo es makuhemi_bic@hotmail.com

De antemano, gracias.

Morgan dijo...

hola Elisabet soy una colega escritora que publicaré mi primera novela en septiembre y la segunda más adelante.

he leido tu blog y me encanta saber que tienes la misma ilusión y ganas que yo de perseguir tus sueños y que lo has conseguido.
enhorabuena, tengo que pillar estirpe salvaje.

Te dejo mi blog:

unhombreherido.blosgpot.com

un beso y a seguir luchando y por supuesto... creando historias maravillosas.

verónica

Montse de Paz dijo...

Hola, Alexander,

tienes razón, debería postear más a menudo. Te prometo que tomo nota!!

En cuanto a la distribución en México y América Latina, según últimas noticias, "se lo están estudiando". ¡Aaah!

Te envío la carta de Schavelzon en seguida. Un abrazo,

Elisabet

Montse de Paz dijo...

Verónica, bienvenida y felicidades por tu primera publicación. ¡Voy a echar un vistazo a tu blog!

Saludos,

Elisabet

Elperejil dijo...

Sobre esto de las reescrituras me acuerdo de un par de comentarios de famosos escritores en entrevistas.

Uno es de Jorge Volpi que, respondiendo a cuándo se dejaba de reescribir, sonrió y comentó que él publicaba para dejar de reescribir. Bueno, en mi caso y el de los noveles se podría decir que comenzamos a mover nuestras primeras obras para dejar de escribir...

Otra es de Oscar Wilde que, respondiendo a una pregunta sobre como era su jornada de trabajo, comentó: "hoy por la mañana he estrado trabajando en un poema y le he quitado una coma; por la tarde se la he vuelto a poner".

Sin llegar al irónico e hiperbólico extremo de Orcar Wilde, hay un momento en la reescritura que se aproxima a eso, ya sólo centrado en cuestiones técnica y dónde se le dedica muchísimo tiempo a quitar/poner/cambiar un adjetivo o una preposición que, probablemente, al lector le pase casi desapercibido... pero de eso se trata, pulir la escultura hasta que casi parezca que está viva, hasta que no se note ni la más mínima marca del cincel.

¡Buena suerte en ese pulido final!

Elperejil dijo...

Je... y debía tomar nota y releer y reescribir los comentarios... Jesús, cuántas erratas en el anterior... :-P

Blas Malo Poyatos dijo...

Como lo propia película de Charlton Heston, "Tormento y éxtasis"

-¿Cuándo la terminarás? -le repetía una y otra vez con impaciencia creciente el papa Julio II sobre la Capilla Sixtina.
-¡¡¡Cuando la acabe!!! -gritaba enfurecido Miguel Angel, ignorándole.

Un saludo

Elisabet dijo...

Hola, elPerejil y Blas,

pues sí, de corregir no se acaba nunca, así que espero tener pronto una oferta para terminar :) Pero no, no se trata de quitar una coma y ponerla... Hay algunas cositas más. Como tú dices, la escultura ha de salir "viva" e impecable (o lo más que se pueda).

Muy buena la anécdota de Miguel Angel, Blas. Ya la conocía, pero me hace gracia recordarla.

Francisco Javier Illán Vivas dijo...

Casi visual eso de "escribirlos lo mejor posible".

Lamardestrellas dijo...

Muy gráfico lo de "Los esclavos" y sí, un autor nunca deja de encontrar algo sobre lo que trabajar y corregir en sus textos... pero yo creo que llega un punto en que es mejor dejarlo estar, porque si no se convierte en algo cíclico jejeje. Besitos y a ver si muy pronto tengo algo que "corregirte". ¡Lo estoy deseando!
P. D. Por cierto, no hay que menospreciar el valor de una sola coma :)

Elisabet dijo...

Lamardestrellas, ¡yo también tengo ganas de que te pasen algo mío para corregir! :) Tú le das el pulido final al mármol... Pero están barajando posibilidades, ojalá pronto decidan.

Tienes razón, ¡una coma puede ser crucial!

Un abrazo.

plistarco dijo...

Elisabeth, necesito consejo. ¿Qué haces cuando parece que todo lo que has escrito no le interesa a nadie?
Estoy en offf, necesito que alguien me diga que no soy malo.
Lo malo es que ya sé que no lo soy.
Por cierto, me encantó Estirpe Salvaje.
Besotes

plistarco dijo...

Elisabeth, me puedes enviar la carta esa con los consejos que te dieron?? te estaría muy agradecido. Mi dire es pedronavetu@hotmail.com

Jesús F. dijo...

Hola Elisabet,
acabo de llegar aquí desde otro foro y me he decidido a escribirte tras esta última entrada. Estoy de acuerdo con lo que dices, y llega un momento en que el ansia de corregir, de mejorar, puede convertirse en una obsesión. Es decir, poniendo como ejemplo mi caso, la primera novela que escribí tomó cuatro años de mi vida, y desde que la acabé me he centrado en la corrección, pues es evidente que en esos cuatro años cambié como persona, así como mi forma de expresarme, y por tanto he tratado de dejar un texto lo más homogéneo posible. Pero es tal el afán de perfeccionamiento que llegué a un punto en que decidí que ya bastaba, que siempre encontraría una palabra que cambiar, una frase que quitar o añadir, y que entonces no acabaría nunca. He decidido por tanto plantarme y dejarla como está, creo que es lo mejor,al menos de momento.
Saliéndome un poco del tema de tu entrada, siempre es una alegría ver gente que consigue lo que desea, en tu caso ver tu primera novela editada. Yo tengo una mala experiencia con la coedición, por lo que ahora busco seguir esos pasos que ya has dado tú. Ejemplos como el tuyo me hacen ver que no es imposible, y por ello me animan. Enhorabuena por el blog, y desde este momento te invito al mío, que acaba de nacer.
Un saludo.

Elisabet dijo...

Gracias, Jesús, ¡y tú dale fuerte con tus novelas! No te obsesiones con la corrección. A veces es mejor dejarlas enfriar unos meses, incluso un año, y luego seguro que detectarás los posibles fallos. Mientras tanto, a seguir escribiendo y buscando editorial, ya sabes :)

He pasado por tu blog. Saludos,

Elisabet