Pues sí, tenemos un problema. O quizás mejor debería decir, tengo un reto. Prefiero bromear para no saltar, ¡maldita sea, siempre LO MISMO!!! Pero más vale que baje de la Luna y vaya al grano.
El miércoles día 4 se hace público el ganador del Premio As de Picas, el concurso en el que con tanta ilusión —«no me llames iluso…»— participé hace unos meses.
He pasado unas semanas de nervios porque una amiga mía que también concursó me dijo que desde hace casi un mes han ido enviando mensajes a los no ganadores… ¡y yo sin recibir una triste nota!
Por fin, me llegó una invitación, automática, impersonal. Así que decidí llamar a la editorial y salir de dudas. Se supone que, si no has ganado, has tenido que recibir el mensaje. Y si has conseguido el premio, ¡al menos tienen que avisarte unos días antes!
Sí, salí de dudas. No he sido premiada. Y me enviaron un mensaje amable explicándome el por qué.
Reproduzco el párrafo:
«Te escribo desde el departamento editorial de Viceversa. Acabamos de hablar por teléfono, y justo al colgar he caído en por qué tú no habías recibido mail. A los autores que estaban representados por agencia Carlos Martínez, director editorial de Viceversa, les hizo una llamada para comunicarles la valoración y decisión del jurado. Aún así, puedo decirte que El heredero del clan estaba extraordinariamente bien escrita, muy bien estructurada, con una trama muy bien dosificada y unos personajes llenos de vida... Fue, sin duda, de las mejores. Pese a sus cualidades, pensamos que quizá la segunda parte de la novela era demasiado adulta (los personajes crecen y, como es natural, los temas que los ocupan cambian) y, por lo tanto, alejada del público juvenil al que queríamos dirigirnos. Y, por último, sólo nos queda agradecerte enormemente tu participación, y expresar el deseo de que puedas seguir participando en todas las ediciones venideras. A partir del 5 de noviembre estarán ya publicadas las nuevas bases y se abrirá la IIa Edición del Premio...»
Los que habéis participado en concursos ya sabéis lo que se siente… Esa mezcla extraña de alivio, ante la duda resuelta, y de vacío interior, con la sensación de haber perdido algo.
Y la reacción inmediata. En mi caso, vinieron los sentimientos antes que la reflexión. Rabia: ¡siempre igual, la eterna pugna entre juvenil-no juvenil! Si Viceversa hace esas consideraciones sobre mi novela, ¿no será eso un obstáculo para que otras editoriales la publiquen? ¡Y no quiero cambiar mi historia! ¡Es así, la escribí así y la quiero así! ¿No existe literatura juvenil “un poquito” para adultos?
Luego, llegaron las consideraciones… ¡Baño de realismo! Para ganar un premio hay que tener todas las cartas favorables, y yo tenía al menos seis puntos en contra:
1. Había autores representados por el director de la misma editorial: ¡puntos en su favor! (* ver NOTA)
2. Participaron autores super consagrados, como Rafael Abalos, ¡más puntos para ellos!
3. Mi novela era larguísima, ¡punto en contra!
4. No es excesivamente —por no decir, casi nada— fantástica (otro punto menos)
5. Para ser adaptada a juego de play station... puede ser fenomenal, según cómo se mire, y puede no serlo
6. Los supuestos temas adultos (o no infantiles, diría yo)
Conclusión: ya tengo un nuevo desafío: buscar editorial para la novela. Como sea. Bueno, en realidad es mi agente quien debe hacerlo… Pero pondré todo cuanto pueda de mi parte para empujar. Ya sé que la propia autora no es buen juez de sus obras, pero creo que es de lo mejor que he escrito. Mejor que Estirpe… mejor que el resto de novelas. ENCONTRARÉ QUIEN QUIERA PUBLICARLA. ¡Esa será mi meta! Perdí una batalla, pero voy ganar la guerra.
***
NOTA: He cometido un error de interpretación en el mensaje de Viceversa. No es que hubiera autores representados por la misma editorial, sino que el director de la editorial, Carlos Martínez, llamó por teléfono a los autores representados por agencias (en mi caso, llamó a la agente y por eso yo no lo supe hasta más tarde). Disculpas por la errata. Esto invalida el punto 1. de mis consideraciones.